Siguiendo con el Profeta Oseas, en el capitulo dos , nos muestra la gran bondad de Dios con su pueblo Israel y con su iglesia en estos tiempos. Él nunca ha querido divorciarse de sus creyentes , anhela hablar con nosotros y le dice al profeta: "la seduciré, la llevaré al desierto, un lugar poco convencional, y le hablare a su corazón". inconmensurable es su amor, e inefable sus palabras cuando le queremos escuchar.