Alguna persona atea se ha convertido por meditar el Padrenuestro.
Esto es lo que cuenta Tatiana Goricheva: una rusa, que con pocos años ya había llegado a todas las barbaridades que una mujer puede hacer: drogarse, arrejuntarse, abortar…
Y se convirtió haciendo yoga. Porque entre otros pensamientos que le aconsejaron meditar, estaba la oración del Señor, el Padrenuestro.