Las lecturas de este domingo nos recuerdan la Ley de Moisés, la antigua alianza. Que se verá superada por la nueva alianza, por la de Jesús, sin que deje de cumplirse nada de aquella. En este tercer domingo de Cuaresma, .-Jesús, perfecto hombre, se enfada. Hay cosas (y personas) que le sacan de quicio y lo dice. Así que en el Evangelio de este domingo aparece enfadado para consuelo de los que se enfadan. Es verdad que él se enfada por virtud, por amor a Dios y a su casa, y nosotros, más veces por pecado. Pero él se enfada.