En su carta de renuncia, la que dirige a los miembros de su ahora expartido, Lust señala que la toma esa decisión “es el resultado de un proceso personal, emocional y racional, pensado y serenamente meditado” y fruto de consultas con familiares, amigos y personas cercanas.
Para el constitucionalista, su continuidad en Cabildo representaba causarle en eventual “grave perjuicio al Partido”, al que, dice, le ha dedicado sus “máximos esfuerzos”. A reglón seguido, Lust explica que “desde hace tiempo” no está en “condiciones” de “difundir, defender, impulsar y justificar ante mí mismo, mi familia, compañeros de bancada y agrupación, el electorado que me respaldó y medios informativos cuando se plantea, distintas iniciativas legislativas, resoluciones de nuestros representantes en la Administración Central y Descentralizada y pronunciamientos públicos del Partido”.
En un tweet que publicó después de conocida la noticia, Lust escribió que “en una reunión” con Manini Rios y con Domenech, “cada parte entendió a la otra”.