Según un censo de población adolescente privada de libertad y capacidad de respuesta de INISA, confeccionado para el organismo y para UNICEF por Equipos Consultores, en el sistema hay 270 jóvenes en conflicto con la ley, cuando en la muestra anterior, había casi 350.
La muestra se tomó en los 15 centros de INISA entre el 22 de noviembre y 9 de diciembre de 2021.
De la población adolescente privada de libertad censada, el 53% tiene entre 16 y 17 años, 36% 18 años o más y el 10% menos de 15 años. Además, agrega el informe, la población es muy masculinizada: el 98% de todos los adolescentes encuestados son varones. Esto implica que la muestra obtenida se componga de 248 varones y apenas 4 mujeres.
De los 252 jóvenes en los que se basó la muestra, solo el 6% tiene el Ciclo básico completo y apenas el 1% Bachillerato completo.
58% de los adolescentes encuestados tienen actualmente algún familiar privado de libertad (aumenta su incidencia en comparación con 2018) y 68% tienen familiares que estuvieron anteriormente en esa situación.
Pero la muestra arroja otros datos relevantes: una caída importante de la incidencia de episodios de angustia o crisis nerviosa desde su ingreso al centro; el nivel de consumo de medicamentos muestra un leve descenso respecto a encuestas anteriores; se observa una reducción del tiempo de encierro en celda de los adolescentes; al tiempo que 9 de cada 10 jóvenes habían participado en al menos 1 taller o actividad que brinda el centro. Conjuntamente, las valoraciones de los adolescentes privados de libertad respecto a los aspectos materiales y condiciones de los centros muestran una mejora respecto a las relevadas en 2018. Con relación a la comida del centro, el 56% de los encuestados la califican como buena o excelente.
¿Qué lectura se hace de estos datos en el organismo?