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Or


Lo único importante es amar de verdad. La vocación del ser humano es la vocación al amor profundo.
Satisfechos con nuestro propio bienestar y sordos a todo lo que no sea nuestro propio interés, nos cerramos a escuchar a Dios.
Las palabras, por muy hermosas que sean, no dejan de ser palabras.
Dios es bueno con todos las personas, lo merezcan o no, sean creyentes o sean ateos.
Quien se cierra a conceder el perdón se castiga a si mismo. Se hace daño, aunque no lo quiera.
En el Evangelio de este domingo, Jesús nos propone, sobre todo, actuar con paciencia y con amor.
La cruz es también la certeza de un Amor que permanece para siempre.
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