Estando en Aswan, Egipto pude ver cómo un proyecto agrícola tuvo éxito y cambió el desierto en un paraíso. También pude ver cómo los desiertos áridos de nuestro corazón puede permanecer esteril a causa de nuestro egoísmo. Sin embargo, con la experiencia del Viejo Sirio o Shaij Al-Siriani, pude ver que la bondad y generosidad de las gentes de buen corazón, la herencia en vida, aunque no sea honrada en este mundo, puede producir frutos que semejan al paraíso que nos espera. Hey, estoy hablando en parábolas, no es que quieren que les explique todo. Sigan la historia y verán que hablo a tí.