Durante el 3° Congreso Internacional de Maíz (CIM) se habló de la presión tributaria que sufre el agro, de los desafíos que tiene el ciclo agrícola y de las oportunidades de un cultivo que es sinónimo de agregado de valor.
La principal provincia productora de maíz de la Argentina congregó a investigadores, técnicos, productores, dirigentes, funcionarios y empresarios del agro, con un único objetivo: hablar del maíz y buscar que el cultivo encuentre respuestas en un año desafiante por donde se lo mire.
Ahora, con investigación y trabajo técnico las empresas buscan ganarle a la chicharrita. Con esa idea como base fundacional, las empresas se apoyan en el conocimiento adquirido durante el último año para dar respuesta a los productores.
Andrés Caggiano, gerente de desarrollo de producto en NK Semillas detalló a Palabra de Campo que “este año no va a ser igual al anterior, porque si bien podemos encontrarnos con presencia de la chicharrita, hay aspectos que nos permiten comenzar la carrera desde otro punto”.
Es que para el inicio de la campaña estamos mejor preparados, aunque ahora la preocupación no sólo pasa por la chicharrita, sino que se hace evidente la falta de lluvias en varias zonas productivas.
Según Caggiano, “la campaña se caracteriza por la decisión lenta. Lo que esperamos es que el productor, a medida que vaya perdiendo el miedo o conociendo los resultados de la red de monitoreo de la plaga, se anime a sembrar maíz. Por eso creemos que esta situación va a ir mermando, aunque no debemos olvidar que la plaga vino para quedarse y lo mejor que podemos hacer es ser conscientes de que el manejo del maíz requiere prestar atención, aprender a leer pronósticos climáticos y aprender a leer pronósticos de dinámica poblacional, porque por más que merme, así como desaparece, puede regresar”.