Muchas veces no recibimos las bendiciones que Dios quiere darnos porque no pedimos, y muchas veces pedimos y no recibimos, porque pedimos mal, como dice la Biblia:
Stg 4:2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.
Stg 4:3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.