No podemos estar seguros de todo, y la duda nos permite crear un espacio para que las cosas sean más claras antes de decidir, e incluso nutrir un estado de sana curiosidad. Sin embargo, la duda se convierte en obstáculo cuando nos lleva -y en ocasiones mantiene- inmersos en la aparente seguridad del no compromiso, o cuando nos lleva a vivir anclados permaneciendo en constante insatisfacción.