El domingo 13 de agosto próximo pasado, se celebraron en Argentina las elecciones primarias, también conocidas como PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), que fueron creadas en el 2009, tras la aprobación de la Ley N.º 26.571. En esas elecciones se definen básicamente dos cuestiones fundamentales: 1) Qué partidos están habilitados a presentarse a las elecciones nacionales, que conforme a la ley, son aquellos que obtengan al menos el 1,5 % de los votos válidamente emitidos en el distrito de que se trate, para la respectiva categoría y, 2) Cómo quedará definida la lista que representará a cada partido político.
Es importante señalar que las PASO tiene dos niveles de análisis; por un lado, quién gana cada interna del partido al que pertenece, si es que hay competencia, y por el otro, qué dice la elección sobre la correlación de fuerzas entre los diferentes partidos y coaliciones.
El resultado obtenido en la elección del domingo pasado muestra una división en tres partes, lo cual no fue una sorpresa, pero lo que inquieta a la dirigencia política es que sea Javier Milei, de la ultraderecha, quien haya quedado primero, por encima de las dos grandes coaliciones que desde hace más de 20 años gobiernan el país. Fue el único que superó la barrera del 30% de los votos.
Detrás de Milei quedaron, Patricia Bullrich de Juntos por el Cambio, del expresidente Mauricio Macri, con el 28%, Sergio Massa de la coalición peronista, Unión por la Patria, con poco más del 27%.