Esta semana practicaremos el último ejercicio de la serie de 8 Prácticas para transformar el miedo en claridad propuestos por el maestro zen vietnamita, Thich Nhat Hanh en su libro titulado MIEDO.
Antes de comenzar, vamos a repasar la serie de las 8 prácticas…
· En el primer ejercicio identificamos la inspiración y la espiración.
· En el segundo ejercicio seguimos ambas fases de la respiración durante todo su recorrido.
· En el tercero reconocimos la presencia del cuerpo.
· En el cuarto liberamos la tensión del cuerpo.
· En el quinto reconocimos la alegría.
· En el sexto reconocimos la felicidad.
· En el séptimo ejercicio reconocimos las sensaciones dolorosas o desagradables
Ahora, vamos a realizar el octavo y último ejercicio de la serie que consiste en calmar y liberar la tensión que aparece junto con las sensaciones de dolor o miedo. Lo que vamos a hacer es similar a lo que hicimos con el cuerpo: primero reconocemos la presencia del cuerpo y luego liberamos la tensión.
Ahora vamos a hacer lo mismo con los sentimientos o emociones dolorosas o desagradables. Se trata de reconocer, abrazar y aliviar nuestro dolor, miedo o sufrimiento con ternura y sin violencia.
Cada vez que el dolor, el sufrimiento, la ansiedad o el miedo aparezcan, permite que se manifiesten, sin pretender reprimirlos ni erradicarlos.
Repite para ti esta frase: “Al inspirar, calmo las formaciones de mi mente, Al espirar, calmo las formaciones de mi mente”, dejando que la sensación desagradable, dolorosa o de miedo simplemente esté allí, quédate con ella mientras repites la frase y sigues respirando lenta y profundamente, y después de un tiempo, verás y sentirás cómo el miedo y el dolor van calmándose y, en caso tal que vuelvan a aparecer simplemente repite las respiraciones lentas y profundas, aceptando que esas sensaciones están allí y repitiendo para ti… “Al inspirar, calmo las formaciones de mi mente, Al espirar, calmo las formaciones de mi mente”
Como lo hemos hecho en otros ejercicios, si puedes siéntate cómodamente y separa tu espalda del respaldo de la silla. Relaja tus hombros. Relaja tu mandíbula. Relaja completamente tus manos y, si puedes, cierra tus ojos.
Respira, lenta y profundamente tomando y soltando el aire por la nariz, poniendo toda tu atención en reconocer, abrazar y aliviar cualquier sensación dolorosa, de ansiedad o miedo que aparezca, repitiendo para ti:
Hola, miedo. Hola Dolor, Hola tristeza, Hola Ansiedad, Sé que están ahí y voy a cuidar de ustedes.
Saluda cualquiera de estas sensaciones o emociones que aparezca...
Ahora, respirando lenta y profundamente, repite para tí...
“Al inspirar, calmo las formaciones de mi mente, Al espirar, calmo las formaciones de mi mente”
“Al inspirar, calmo las formaciones de mi mente, Al espirar, calmo las formaciones de mi mente”
“Al inspirar, calmo las formaciones de mi mente, Al espirar, calmo las formaciones de mi mente”
“Al inspirar, calmo las formaciones de mi mente, Al espirar, calmo las formaciones de mi mente”
“Al inspirar, calmo las formaciones de mi mente, Al espirar, calmo las formaciones de mi mente”
“Al inspirar, calmo las formaciones de mi mente, Al espirar, calmo las formaciones de mi mente”
¿Cómo te sientes? Cuanto más practiques y más seas capaz de reconocer, aceptar y abrazar a tu dolor o tu miedo, más te liberarás de ellos y tendrás más espacio para la comprensión y la compasión en tu vida.
¡Gracias por practicar conmigo! Y recuerda que estoy disponible para coordinar sesiones individuales o grupales donde profundizaremos en las prácticas de respiración.