El hijo pródigo deshonró y menospreció a su padre, su familia, su herencia, su tierra, su cultura, sus leyes y a su religión. Este hijo representa lo peor de lo peor que podría hacer cultural y moralmente una persona en el contexto en que Jesús narraba esa historia.
En cambio el hijo mayor representa a los fariseos, pues no se alegraron con el regreso o arrepentimiento de su hermano. El hijo mayor se enojó contra el padre por ser misericordioso con el menor, así también ellos no estaban de acuerdo con el perdón para las prostitutas, publicanos y pecadores.