En el evangelio de Juan 12:24 dice: De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.
El señor nos dice que si no tenemos la capacidad de morir a nuestra voluntad egoísta y entregarla a Dios, no podremos llevar fruto espiritual.
En Gálatas 2:20 Pablo decía: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Morir significa negación a uno mismo, y solamente muriendo a nuestro yo, podremos permitir que Dios viva y actúe a través nuestro.