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Vivimos en un tiempo donde muchas personas siguen caminando, pero han dejado de mirar hacia adelante. Algunos han guardado sus sueños por causa del cansancio, la espera o las decepciones; otros siguen soñando, pero sin dirección clara; y muchos, especialmente los más jóvenes, necesitan aprender a distinguir entre un deseo personal y un sueño que nace en el corazón de Dios.
Esta serie nace con un propósito: aprender a soñar con Dios. No se trata de motivación humana ni de promesas vacías, sino de permitir que el Señor alinee nuestra visión con Su voluntad. Esto es algo que ha acompañado mi predicación por muchos años y ahora se convertirá en una serie espiritualmente edificante y emocionante a la vez.
“Aprendiendo a soñar” es una invitación para todos. A quienes dejaron de soñar, para que vuelvan a creer. A quienes nunca dejaron de soñar, para que aprendan a hacerlo bien. A las familias, para que vuelvan a ver el futuro con fe. Y a los jóvenes, para que descubran desde temprano que los sueños más firmes no son los que nacen del impulso, sino los que nacen en Dios.
Reflexionaremos sobre la importancia de la bendición en la Palabra y cómo impacta nuestra vida y nuestro entorno completo.
La Navidad es una de las épocas más significativas del año. Para muchos, está llena de recuerdos, tradiciones y encuentros familiares. Para otros, puede ser un tiempo de nostalgia, preguntas profundas o incluso silencios difíciles. En medio de todo ello, una verdad permanece inalterable: Dios cumplió su promesa y vino a habitar entre nosotros en la persona de Jesucristo.
Pastor Fernando Arias - Cuando mi hogar duele, Emmanuel sana
- Iglesia Resplandece
La paz que nuestro hogar necesita no se construye acusando ni apuntando culpables, sino aprendiendo a manejar nuestras emociones con humildad y comprensión.
La historia de Ana (1 Samuel) nos recuerda que las tensiones no procesadas desgastan el corazón y la armonía familiar, pero Dios puede transformar cualquier ambiente cuando abrimos espacio para Su paz.
En esta temporada caminemos hacia un hogar donde prevalezca la gracia y la calma no la envidia y la rivalidad.
Dios nos ha estado hablando con claridad y esta siguiente palabra nos traerá bendición para discernir la temporada que vivimos y fortalecer nuestra fe. Será un día para renovar la confianza y recordar lo permanente cuando todo a nuestro alrededor cambia.
TIEMPOS DE FE
En la vida cristiana hay temporadas (como las estaciones) en las que todo parece detenerse. Son esos tiempos de espera en los que oramos, creemos, y sin embargo, no vemos todavía lo que anhelamos.
Pero los “tiempos de fe” no son tiempos vacíos, sino espacios donde Dios trabaja en silencio, moldeando nuestro corazón y preparando el cumplimiento de Su palabra.
Dios Tiene la Última Palabra
Dimos inicio a la serie “Tiempos”, aprendiendo del rey Ezequías que los momentos más difíciles pueden ser también escenarios de intervención divina. Cuando el profeta Isaías le anunció su muerte, Ezequías volvió su rostro a la pared y oró. Su oración sincera, acompañada de una vida de fidelidad, movió el corazón de Dios.
El tiempo humano le había puesto fin, pero el Kairos, el tiempo de Dios, apenas comenzaba. En respuesta a su clamor, Dios cambió el decreto y añadió quince años a su vida. Así nos recuerda que cuando todo parece terminar, el Señor aún puede escribir un nuevo capítulo.
Ezequías nos enseña que la oración unida a la obediencia tiene poder, y que una vida de integridad y servicio tiene peso delante de Dios. Por eso debemos mantener nuestra casa en orden, conscientes de que cada día es una extensión de Su misericordia.
Ningún diagnóstico, palabra o circunstancia define nuestro final. Dios tiene la última palabra, y mientras Su propósito permanezca, el tiempo seguirá siendo nuestro aliado para ver Su fidelidad cumplida.
Dios te bendiga,
-Fernando Arias
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