Esta meditación forma parte de la primera etapa del proceso de entrenamiento de aprender a escuchar la voz de Dios. Aprender a acallar nuestros pensamientos de hostilidad, castigo, ataque y venganza, para así poder escuchar su voz. En esta meditación tomamos la decisión de la mano con Jesús a ver a nuestros hermanos con ojos de amor, como parte inicial de nuestra inversión de pensamiento. Siempre nos acompañamos de la práctica de una respiración consciente gozando de la presencia y el amor perfecto que Dios cada instante nos da. Que lo disfruten.