PC Jovenes Escuela Sabatica

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By Escuela Sabatica AdultosReligion & Spirituality
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PC Jovenes Escuela Sabatica episodes

  • Domingo 23 de agosto: CREER EN JESÚS Y LA VICTORIA (1 Juan 5:1-5)

    “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Juan 5:1).

    Después de haber estudiado la enseñanza de Juan acerca del amor fraternal, nos volvemos ahora al tema de la fe en Jesús como el Cristo/Mesías, el Hijo de Dios. De hecho, los dos temas, creencia y amor, se superponen en los primeros versículos del capítulo 5.

    Juan quiere que sus oyentes crean en Jesús como el Cristo. Los que lo hacen, dice, son nacidos de Dios. Aman a Dios, se aman unos a otros y guardan los mandamientos. Los que creen en Jesús como el Hijo de Dios también vencen al mundo (1 Juan 5:1-5).

    A lo largo de la historia, algunas personas han entendido la batalla que tienen que pelear los cristianos para vencer al mundo como alguna clase de conflicto militar literal. No obstante, eso está equivocado. En ninguna parte de las Escrituras se llama a los cristianos a salir como cruzados y obligar a otros a convertirse. En ninguna parte del Nuevo Testamento se iguala a una nación con el Reino de Dios y, como tal, que deba ser defendida o expandida por medio de la violencia. La batalla que tienen que pelear los cristianos es una batalla espiritual. En los escritos del apóstol Juan, la forma de vencer no es por el uso de la violencia y la fuerza física. La forma de vencer es por la fe, y la fe se muestra por la clase de vida que la persona vive.

    En los siguientes textos, Juan está hablando acerca de conquistar y vencer. ¿Qué podemos aprender acerca de estas promesas por medio de los siguientes textos?
    Juan 16:33 ____________________________________________________
    1 Juan 4:4 ____________________________________________________
    Apoc. 2:7, 11; 3:5, 21 ___________________________________________
    Apoc. 12:11 ___________________________________________________

    El conquistador por excelencia es Cristo Jesús. Por cuanto él ha ganado la victoria, sus seguidores también son capaces de vencer. Hasta cierto punto, ellos ya tienen la victoria, la victoria de él en favor de ellos. Los vencedores reciben promesas maravillosas de Dios: que ya no tenemos que ser esclavos del pecado (Rom. 6:1-6), sino que en Jesús, y por la vida nueva que tenemos en él, servimos al Señor, y no a Satanás, nuestro amo anterior.

    ¿En qué áreas de tu vida has experimentado la promesa de victoria y de vencer? ¿En qué áreas no has vencido, y por qué? ¿Cómo puedes tener la victoria que se te promete? ¿Qué te está reteniendo para no lograrla?

    6 min
  • Viernes 14 de agosto


    PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
    Lee Romanos 8:12 al 17; Filipenses 2:14 al 16.

    “Nadie se engañe a sí mismo creyendo que puede volverse santo mientras viole premeditadamente uno de los preceptos divinos. Un pecado cometido deliberadamente acalla la voz atestiguadora del Espíritu y separa al alma de Dios. ‘El pecado es transgresión de la ley’. Y ‘todo aquel que peca [transgrede la ley], no le ha visto, ni le ha conocido’ (1 Juan 3:6). Aunque San Juan habla mucho del amor en sus epístolas, no vacila en poner de manifiesto el verdadero carácter de esa clase de personas que pretenden ser santificadas y seguir transgrediendo la Ley de Dios. [...] Y la aserción de estar sin pecado constituye de por sí una prueba de que el que tal asevera dista mucho de ser santo” (CS 526).

    PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
    1. ¿Qué significa, en términos prácticos, ser “semejantes a Dios”? ¿De qué maneras podemos ser “semejantes a Dios” de un modo positivo, y de un modo negativo?

    2. Algunas personas tienen temor de la idea de que son salvados solo por lo que Jesús hizo por nosotros. Dicen ellos: si nuestra salvación descansa en la justicia de Cristo y no en nuestra propia justicia, ¿qué ha de impedirnos continuar pecando? ¿Cómo responderías a esta preocupación?

    3. Alguien, en cierta ocasión explicó su comprensión de la Cruz de esta manera: “Yo no uso la Cruz como una excusa por el pecado o algo para taparlo. Lo que la Cruz hace por mí es impedirme que renuncie a Dios cuando peco”. Analiza el razonamiento que hay detrás de este pensamiento.

    4. Es virtualmente imposible no ser impactado por lo que sucede en la sociedad y la cultura en la que vives. En tu sociedad específica, ¿qué pecados se consideran realmente malos, que tal vez en otra cultura pueden no ser considerados tan malos, o no malos de ninguna manera? ¿Cuánto debemos permitir que la sociedad influya sobre nuestra comprensión de lo que es el pecado? ¿Qué pecados, que tu sociedad no considera malos, en la Biblia se condenan explícitamente?

    5. Todos sabemos las promesas que se nos dan para obtener la victoria sobre el pecado. Al mismo tiempo, ¿bajo qué condiciones, si las hay, debería alguien que está luchando con un pecado, tal vez alguna clase de adicción, buscar ayuda y consejo profesional? ¿Qué le dices a la persona que piensa que los que buscan ayuda profesional están mostrando falta de fe en el poder de Dios?

    5 min
  • Jueves 13 de agosto ¡SIN PECADO! (1 Juan 3:6, 9)

    ¿Cómo se pueden conciliar 1 Juan 3:6, 8 y 9 con 1 Juan 1:6 al 2:1 y 2? ______________________________________________________________ En 1 Juan 3:6 y 9 se encuentran afirmaciones fuertes y que dejan perplejas a las personas, declarando que ninguno peca si vive en Jesús y si ha nacido de Dios. Esto suena muy absoluto. Los cristianos han luchado con estas declaraciones y han tratado de encontrar explicaciones. Después de todo, ¿qué verdadero cristiano no ha luchado con la realidad del pecado en su vida? Lo que –de cualquier modo– podemos suponer con seguridad es que el apóstol Juan no se contradice a sí mismo. En el capítulo 1 dice que la gente que pretende estar sin pecado se engaña a sí misma. En el capítulo 2 señala nuestra meta, que es no pecar, pero añade que, si lo hacemos, entonces tenemos un abogado ante el Padre, a Jesucristo. Los pasajes que estamos considerando deben ser comprendidos a la luz del análisis previo sobre el tema del pecado: los cristianos se mantienen lejos del pecado; pero, si pecan, confiesan sus malas acciones y aceptan el perdón divino. Los expositores han planteado diferentes intentos de resolver estos textos difíciles. Mencionaremos brevemente dos: 1. Juan describe el ideal en 1 Juan 3:6, 8 y 9, lo que también menciona en 1 Juan 2:1. La diferencia es que en 1 Juan 3 no agrega ningún calificativo. Una razón puede ser que Juan quiere que a sus oyentes y sus lectores les quede claro el problema del pecado. El pecado no puede ser tomado livianamente. Los seguidores de Cristo no pueden jugar con el pecado. 2. Los verbos pecar y hacer (pecado) se encuentran en tiempo presente, que a menudo señala una acción que continúa. El significado sería que los discípulos de Cristo no pueden pecar continuamente. Pueden caer en pecado aquí o allá, pero se han separado del pecado y no practican una vida de pecado. No están dominados por el pecado. La versión Reina-Valera Revisada de 1960 (al igual que otras versiones) sigue este concepto al traducir practicar el pecado, en los versículos 8 y 9. No importa qué interpretación se acepte, el capítulo 3 debe entenderse a la luz de los capítulos 1 y 2. Aunque el pecado es real, los cristianos no tienen otra alternativa que eliminar el pecado de sus vidas, no importa el costo. Bueno, tú eres un pecador. Nadie discutirá esto. La pregunta es: ¿cuánta sangre, sudor y lágrimas gastas en la batalla contra el pecado en tu vida? ¿De qué maneras tu respuesta ayuda a explicar tu estilo de vida?

    6 min
  • Miércoles 12 de agosto: LA APARICIÓN DE JESÚS (1 Juan 3:5, 8)

    ¿Qué nos enseñan los siguientes textos acerca de Jesús y de lo que ocurrió en su primera venida? 1 Juan 1:2: 3:5, 8. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ Jesús, en su primera venida, apareció en carne humana. Vino para resolver el problema del pecado, y vino para destruir las obras del diablo. Si es así, entonces los creyentes no pueden tener nada que ver con el pecado o con el que originó el pecado, el diablo. Al hacer causa común con el pecado, estamos haciendo causa común con Satanás, y estamos rechazando a Jesús. De acuerdo con 1 Juan 3:5, Jesús quita los pecados. Esta afirmación parece ser una alusión a Juan 1:29. ¿De qué modo Jesús logró realizar esta tarea? Heb. 9:26, 28; 1 Juan 2:2; 4:10; Apoc. 1:5, 6. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ En 1 Juan 3:5, no se nos dice directamente cómo Jesús quitó los pecados. Sin embargo, el contexto de 1 Juan y del Evangelio de Juan aclara muy bien que Jesús lo hizo al morir en la cruz. Mientras Hebreos dice claramente que Jesús quitó los pecados por su sacrificio propio, Apocalipsis nos enseña que Jesús nos liberó de nuestros pecados por su sangre. Mientras la primera parte de 1 Juan 3:5 puede señalar indirectamente a la Cruz, la segunda parte enfatiza la absoluta ausencia de pecado en Jesús, lo que era necesario para que su muerte en la cruz pudiera salvarnos. Los anticristos de 1 Juan pudieron no haber comprendido plenamente el verdadero valor de la Cruz y de la muerte sustitutiva en nuestro lugar. Cuán necio es esto, pues la muerte de Cristo en nuestro favor, en la cual él sufrió la penalidad por todos nuestros pecados, forma el fundamento del plan de salvación. La muerte de Cristo fue la única forma posible para que los seres humanos se salvaran y tuvieran la promesa de la vida eterna. Dejar de ver esto es no ver el centro de todo el evangelio. En tus propias luchas con el pecado, la culpa, el temor y la falta de certeza, ¿cómo responde la Cruz a todos estos desafíos que enfrentas? ¿Cómo puedes aprovechar mejor la esperanza y las promesas que tenemos mediante Jesús, no solo del perdón sino también del poder para vencer?

    6 min
  • Martes 11 de agosto: UNA DEFINICIÓN DE PECADO (1 Juan 3:4)
    Las enseñanzas falsas que confrontó Juan en estas cartas pudieron haber enfatizado la bendición actual de la salvación, pero pudieron haber ignorado la importancia de vivir vidas puras. Los falsos maestros pudieron no haberse preocupado acerca del problema del pecado o sus consecuencias. Por lo tanto, Juan enfatiza que nuestro futuro depende de cómo vivimos ahora. Esto no tiene nada que ver con justificación por obras. Somos salvos solo por la gracia, pero nuestras vidas deben reflejar que somos salvados. Así que Juan, después de haber llamado a los cristianos a purificarse, sigue mostrando lo que esto significa.
    ¿Qué nos enseñan los siguientes textos acerca de la naturaleza del pecado? Éxo. 9:27; Sal. 36:3; 51:4; Isa. 1:2; Jer. 3:13; Mat. 7:23; Rom. 6:17, 20; 1 Juan 1:8; 3:4; 5:17.
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    En las Escrituras, el pecado es descrito como errar al blanco, falsedad, violación deliberada de la norma de verdad divina, rebelión, maldad, de-sobediencia, transgresión, infracción, ilegalidad e injusticia.
    En 1 Juan 3:4, el pecado es definido como “ilegalidad” (quebrantar la ley). Más tarde, en 1 Juan 3:11 al 20, Juan relata la historia de Caín, que asesinó a su hermano, un claro ejemplo de “ilegalidad”. Entonces, en los versículos 22 y 24 del mismo capítulo, se refiere a los Mandamientos y a la necesidad de guardarlos.
    Además de las implicaciones legales del término, ilegalidad nos recuerda al “hombre de pecado” en 2 Tesalonicenses 2:3, el anticristo por excelencia, y el clímax de su actividad justo antes de la segunda venida de Cristo. Esta ilegalidad es exhibida por los anticristos en 1 Juan, quienes flagrantemente se rebelan contra Dios y se alinean con Satanás. En 1 Juan 3:4, se anima indirectamente a los miembros de la iglesia a renunciar a tal actitud y a todo pecado. Es una de las grandes ironías del mundo cristiano actual que muchos de los mismos predicadores que vociferan contra el pecado continúen pretendiendo que la Ley de Dios ha sido abolida porque ahora estamos bajo la gracia. ¡Qué horrible distorsión de todo lo que es la gracia!
    ¿Cuál es tu pecado “favorito”? Es decir, ¿a qué pecado consientes continuamente? ¿Cuáles son las formas en que te justificas en tu mente? ¿Cuánto menos grave parece este pecado con cada año que pasa? ¿Cuándo despertarás y te darás cuenta de que, tarde o temprano, a menos que pidas el poder de Dios para vencerlo, ese pecado te destruirá?
    7 min
  • Lunes 10 de agosto: RESULTADOS Y RESPONSABILIDADES (1 Juan 3:2, 3)
    Primera de Juan 3:1 es una introducción a los pensamientos desarrollados en el resto del pasaje para esta semana, que se refiere a los resultados de esta relación de padres a hijos, incluyendo las responsabilidades subsecuentes. Como una consecuencia de su relación con Dios, los creyentes viven una vida pura, no bajo el dominio del pecado (vers. 3-10). Sin embargo, primero se enfatiza que lo veremos y seremos como él.
    Siendo que sabemos de nuestra condición actual como hijos de Dios, también sabemos que el futuro será todavía más extraordinario, aun cuando todavía no podamos comprenderlo completamente. El saber que veremos al Señor y seremos como él debería llenarnos de gozo y confianza, y no de miedo y aprensión.
    ¿Cuál es la diferencia entre los deseos de Satanás y los de Eva de ser semejantes a Dios (Gén. 3:5; Isa. 14:14; Eze. 28:2) y la promesa de 1 Juan 3:2 de que seremos como él?
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    Satanás quería ser como Dios en poder y pudo haber anhelado la adoración de todos los seres creados. Sin embargo, parece que él no estaba interesado en ser como Dios en carácter. Su deseo de ser como Dios en poder no profundizó su relación con Dios, sino que, por el contrario, la interrumpió y la arruinó.
    Aunque los cristianos serán como Dios, no desean tomar el lugar de Dios. Quieren ser como él en amar a otros, en un servicio abnegado, en mostrar pureza de pensamiento y justicia de acción. Respetan la diferencia básica entre el Creador y las criaturas, y no quieren eliminarla. Para ellos, el aspecto en juego es el amor, no el poder. Como Jesús nos mostró, ser como Dios es darse a sí mismo totalmente y en forma abnegada para el bien de otros. Jesús vino para mostrarnos cómo es el Padre. “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Juan 14:9).
    Piensa en el increíble contraste entre el carácter de Jesús y el carácter de Satanás. Satanás, un ser creado, buscó tener una posición más alta que la que tenía, pero por motivos puramente personales y egoístas, mientras que Jesús –el Creador– eligió despojarse (Fil. 2:7) por el bien de otros. ¿Cuál es tu tendencia natural, ser más como Cristo o más como Satanás? Si es esta última, ¿cómo puedes cambiar?
    6 min
  • Domingo 9 de agosto: HIJOS DE DIOS (1 Juan 3:1)
    Lee 1 Juan 3:1. ¿Qué maravillosa promesa se encuentra aquí? ¿Qué acarrea esta promesa? ¿Qué esperanza debería darnos? Ver también Juan 1:12; 1 Juan 2:29; 3:9.
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    En 1 Juan 3:1 se señala un nacimiento espiritual; Juan 1:12 enfatiza la fe en Cristo, por la cual llegamos a ser hijos de Dios. En 1 Juan 3:1 se enfatiza que los creyentes ya son hijos de Dios. Dios ha tomado la iniciativa de hacer esto en nuestro favor. El nuevo nacimiento es obra de Dios, no nuestra. No podemos producir nuestro propio nacimiento ni nuestra adopción como hijos de Dios. Además, no necesitamos preocuparnos acerca de nuestro estatus como hijos de Dios mientras mantengamos nuestra relación con él. Esta relación se describe como la de un padre con su hijo; de este modo, es muy estrecha. El padre ideal nos cuida, nos ama y daría su vida por nosotros.
    Detente y medita sobre las implicaciones de la promesa de que somos hijos de Dios. Según los últimos cálculos, hay más de cuatrocientos mil millones de galaxias visibles en el universo, cada una de las cuales contiene miles de millones de estrellas. ¿Quién sabe cuántos planetas hay entre esas estrellas y cuántos estarán habitados por vida inteligente? Dado el tamaño del universo en contraste con nuestro planeta, mucho más en contraste con cada uno de nosotros individualmente, ¿cómo no estaremos asombrados de que Dios, que creó todo, nos ame y nos haya hecho sus hijos? ¡Qué perspectiva maravillosa debe darnos esto acerca de lo que significa nuestra vida! Qué esperanza, qué certeza, qué confianza debemos tener para el futuro, independientemente de las circunstancias difíciles que podamos afrontar ahora. Dios, el Creador de todo lo que existe, nos ama, nos cuida y nos llama sus hijos. La Nueva Versión Internacional de la Biblia traduce 1 Juan 3:1 en forma libre, pero capta su significado muy bien, cuando dice que el Padre derramó su gran amor sobre nosotros.
    Medita en las implicaciones del concepto de que Dios no solo existe, sino también nos ama, se interesa por nosotros y aun murió por nosotros. ¿De qué modo esta realidad debería impactar la forma en que vivimos? ¿Por qué debería impactarla?
    5 min
  • Sábado 8 de agosto - Vivir como hijos de Dios
    LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
    Génesis 3:5; Salmo 51:4; Isaías 1:2; Juan 1:12; Hebreos 9:26, 28; 1 Juan 3:1-10.
    PARA MEMORIZAR:
    “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Juan 3:1).
    UN CONVERSO NUEVO FUE A VISITAR al predicador y le dijo: “No importa cuánto oro, no importa cuánto me esfuerzo, sencillamente parece que no puedo ser fiel a mi Señor. Pienso que estoy perdiendo mi salvación”. El predicador le respondió: “¿Ve usted este perro aquí? Es mi perro. Él está adiestrado para estar en la casa; nunca nos da problemas; es obediente; es una verdadera delicia para mí. Allá en la cocina tengo un hijo, un hijo bebé. Él me hace líos, tira su comida por todas partes, ensucia sus ropas, es un revoltijo. Pero ¿quién me heredará? No será mi perro; mi hijo es el heredero. Usted es el heredero de Jesucristo porque él murió por usted”. Somos hijos de Dios y herederos de su Reino, no por medio de nuestra perfección sino por su gracia.
    Esta semana consideraremos lo que incluye esta promesa.
    UN VISTAZO A LA SEMANA:
    ¿Qué significa ser un “hijo de Dios”? ¿De qué maneras debemos querer ser “semejantes a Dios”? ¿Cómo define Juan el “pecado”? ¿Qué hizo Jesús acerca del pecado en su primera venida? ¿Cómo hemos de entender las palabras de Juan cuando dice que el que es nacido de Dios “no practica el pecado” (1 Juan 3:9)?
    4 min
  • Viernes 19 de junio
    PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
    Para un estudio adventista completo acerca de la naturaleza de la iglesia, ver Raoul Dederen, ed., Handbook of Seventh-day Adventist Theology, pp. 538-581. Ver también el capítulo 45 de El Deseado de todas las gentes, pp. 378-387.
    “Jesús contestó a Pedro: ‘Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos’ [Mat. 16:17].
    “La verdad que Pedro había confesado es el fundamento de la fe del creyente. Es lo que Cristo mismo ha declarado ser la vida eterna. Pero la posesión de este conocimiento no era motivo de engreimiento. No era por ninguna sabiduría o bondad propia de Pedro por lo que le había sido revelada esa verdad. Nunca puede la humanidad de por sí alcanzar un conocimiento de lo divino. ‘Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?’ (Job 11:8). Solo el espíritu de adopción puede revelarnos las cosas profundas de Dios” (DTG 380).
    PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
    1. Ser miembro de la iglesia ¿es una condición necesaria para ser salvos? ¿O nos unimos a la iglesia por otras razones? Si es así, ¿cuáles son? ¿Qué grandes ventajas tenemos al ser parte de un cuerpo? Al mismo tiempo, ¿acerca de qué cosas debemos ser cuidadosos y vigilar?
    2. Algunas personas dicen: “He dejado de ir a la iglesia. Cuando asistía, salía vacío. Cuando voy afuera, a la naturaleza, tengo una experiencia religiosa más profunda que cuando escucho un sermón que no es interesante”. ¿Qué le responderías a una de esas personas?
    3. Medita más en las preguntas planteadas en la sección del miércoles con respecto a la diversidad étnica en nuestra iglesia. ¿Por qué deberían los cristianos ser los que más aceptan o aman a los otros, sin tomar en cuenta las diferencias étnicas? ¿Qué podríamos hacer que nos ayude a vivir mejor a la altura de lo que sabemos que el Señor quiere que hagamos con respecto al tema importante de la armonía racial y étnica?
    Resumen:
    La iglesia es una iniciativa divina. Es la iglesia de Dios, en vez de ser la iglesia nuestra. Somos miembros del cuerpo de Cristo –cada uno con su función específica–, pero siempre debemos recordar que él es la Cabeza. No se llama a la uniformidad, sino que debemos hacer todo lo que podamos para mantener la verdadera unidad en Cristo.
    4 min
  • Jueves 18 de junio: JESUCRISTO: EL FUNDAMENTO DE LA IGLESIA
    A menudo hablamos de nuestra iglesia. Tenemos muchas razones para estar orgullosos de nuestra iglesia. Por otro lado, nos damos cuenta de que nuestra iglesia no es perfecta. Hemos invertido en ella mucho de nosotros, de nuestros talentos, tiempo, energía y dinero, y tenemos buenas razones para tener un claro sentido de propiedad. Sin embargo, en último análisis la iglesia no es nuestra. Es de Dios. Y eso marca una diferencia decisiva.
    ¿Qué afirmó Cristo mismo en respuesta a la pregunta de a quién pertenece la iglesia? Mat. 16:18.
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    Muchos han entendido mal la afirmación de Cristo acerca de la roca sobre la cual debía ser edificada la iglesia de Dios. Cuando se toma en consideración el contexto completo y todas las demás evidencias bíblicas, no hay base para sugerir que Pedro era la roca sobre la cual se fundaba la iglesia y que se transfería una autoridad especial de él a todos los futuros obispos de Roma. Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mat. 16:16), es la Roca sobre la cual Dios fundó su iglesia.
    Considera el significado de algunos otros símbolos usados para subrayar la misma verdad, es decir, que la iglesia está edificada sobre Jesucristo y que la iglesia es de él en vez de ser nuestra. Efe. 2:20; 4:15, 16; Apoc. 1:12-16, 20.
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    Como tantos otros pasajes del libro del Apocalipsis, la descripción de Jesucristo en Apocalipsis 1:12 al 20 está llena de imágenes del Antiguo Testamento. Se presenta a Cristo como caminando en medio de siete candeleros, vestido como un sumo sacerdote. Nuestra mente automáticamente vuelve al símbolo del candelero en el antiguo Tabernáculo, que proclamaba la presencia de Dios entre su pueblo. Antes de que el libro del Apocalipsis entre en detalles acerca de “las cosas que deben suceder pronto” (1:1), se asegura que veamos todo desde la perspectiva correcta. Es la revelación de Jesucristo, el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, nuestro Sumo Sacerdote celestial, que no es una deidad distante y estática, sino aquel que camina en medio de su iglesia.
    Si, en última instancia, la iglesia pertenece a Dios, ¿cuál es nuestro papel en ella? ¿No somos, entonces, mayordomos de ella? ¿Qué clase de responsabilidades pone esto sobre nosotros? ¿Cuán bien estás viviendo tu responsabilidad? ¿Qué puedes hacer mejor?
    6 min

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