
Sign up to save your podcasts
Or


Predicar y enseñar el evangelio es una de las áreas más difíciles en las cuales ejercitar paciencia. La mayoría de nosotros somos demasiado impacientes con la gente que no conoce la verdad o no parece interesarse en ella. Pero en un mundo lleno de falsas doctrinas y prejuicio contra la verdad, debemos ser pacientes al procurar conducir la gente a Cristo. Es demasiado fácil sacudir la cabeza y decir: “¿Por qué no lo entienden? La verdad es tan sencilla”.
La verdad siempre es clara para la persona que no está mirándola a través de los lentes de las falsas doctrinas, la tradición, la familia, etc. Debemos ser pacientes al procurar abrir las mentes, y desatar los tentáculos del prejuicio y las falsas enseñanzas que los atan al error y la tradición.
Lee Marcos 4:26 al 29. ¿Cuáles son algunas lecciones prácticas acerca de la paciencia para ganar almas, que surgen de esta parábola?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Tenemos la tendencia a pensar que, cuando alguien estudia una doctrina bíblica específica y no la acepta de inmediato, debe significar que la persona ha rechazado la verdad. Sin embargo, ese no siempre es el caso. El hecho es que la conversión puede ser un proceso largo y complicado que, a veces, podría llevar años. Aunque muchos de nosotros podríamos estar ansiosos de ver el fruto inmediato de nuestras labores, no siempre ocurre así. Lo importante es que, en nuestro celo, no lleguemos a ser un obstáculo para alguien; es decir, no debemos empujar tan fuerte que la persona se desanime. Pero más importante todavía es que nunca debemos condenar o juzgar a alguien que no hace un compromiso con las verdades que amamos tanto, en el momento en que pensamos que debería hacerlo. Tus labores, tu trabajo por la persona, podrían bien ser un paso importante en un proceso que puede no dar frutos hasta años más tarde. Sencillamente no lo sabes. Lo vital es no arruinarlo todo condenando o criticando a la persona.
¿Qué punto vital se encuentra en 1 Samuel 16:7 que siempre deberíamos recordar en este contexto (y en otros también)?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Lee Efesios 4:1 y 2. Considera los elementos que Pablo presenta a los que han de “andar como es digno” del Señor. Entre ellos está la paciencia. ¿De qué manera se vincula la paciencia con los otros atributos presentados? Es decir, ¿de qué modo se nutren unos a otros?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
La iglesia es una mezcla de personas de diversos trasfondos y culturas. También incluye a personas que están en distintos peldaños de la escalera hacia la madurez. Se necesita paciencia para ser capaz de llevarse bien donde hay tantas diferencias. Los que son más maduros pueden verse tentados a ser impacientes con los que son menos maduros. A pesar de que a ellos les llevó años llegar al nivel actual de conocimiento, a menudo los maduros no están dispuestos a dar a los inmaduros la misma cantidad de tiempo y estudio para alcanzar su nivel de conocimiento y comprensión.
¿Cuál es el consejo de Pablo acerca de cómo hemos de tratar con los que son débiles en la fe? Rom. 14:1; 15:1.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
La paciencia en la iglesia es una cosa. Pero ¿qué diremos de la paciencia en el hogar? ¿Cuáles son algunas de las cosas que nos vuelven impacientes con otros miembros de nuestra familia? ¿Cuánto tiempo deberíamos orar por los miembros de la familia que están fuera de la fe? ¿Has conocido a alguien que oró por un ser amado durante muchos años hasta que la persona entregó su corazón al Señor? ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en las que podemos aprender a cultivar la paciencia con los miembros de la familia? ¿Por qué la muerte al yo aquí es tan importante?
Además, si podemos ser pacientes en casa, con los que siempre están delante de nosotros, entonces probablemente seremos pacientes también con otros.
Piensa acerca de la paciencia que el Señor ha tenido contigo. ¿De qué modo mantener esta realidad constantemente ante ti te ayuda a aprender a mostrar paciencia hacia otros? Si el Señor te tratara como tú tratas a otros, ¿cuál piensas que sería tu destino?
“Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Éxo. 34:6).
Una de las muchas historias bíblicas que ilustran la paciencia de Dios es lo de su trato con Nínive. El profeta Jonás reconoció la paciencia de Dios: “Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal” (Jon. 4:2).
Nota algunas de las otras cualidades con las que se combina la paciencia en Éxodo 34:6. La gracia de Dios, la misericordia, la compasión, la bondad y la verdad protegen y sostienen aun a los pecadores más empedernidos a fin de darles el mayor tiempo y oportunidad para cambiar su vida. Si Dios eliminara a las personas con la misma rapidez con que los seres humanos frecuentemente lo hacemos, todos estaríamos muertos.
¿Por qué Dios es paciente con los pecadores? (2 Ped. 3:8, 9). ¿Cómo has visto la realidad de esta verdad manifestada hacia ti mismo y hacia otros?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Si alguien te preguntara cómo te imaginas a Dios, ¿cómo lo describirías? Esto es revelador, porque la forma en que un cristiano piensa acerca de Dios tiene mucho que ver con su concepto del mundo y con cómo trata a otros. Si viéramos a Dios como airado y listo para castigar, ¿de qué manera trataríamos a otros en la iglesia y en nuestros hogares?
¿Cómo podemos aprender a hacer lo que Dios nos llama a hacer según Romanos 15:5?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Génesis 6:3; Éxodo 34:6; Marcos 4:26-29; Romanos 15:5; Efesios 4:1, 2; Santiago 1:2-4.
PARA MEMORIZAR:
“Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (Heb. 10:36).
EN GRIEGO, SON DOS LAS PALABRAS que expresan el significado de “paciencia”, otro fruto del Espíritu. La primera es hupomoné, traducida como “resistencia, constancia, y entereza” en circunstancias que no pueden ser cambiadas. La segunda palabra, makrothumía, significa “longanimidad”, “de gran disposición”. Es lo opuesto a “genio rápido”, “impaciente”, y “que se frustra fácilmente”. En general, significa mantenerse sin ser descarrilado por la adversidad. Generalmente se aplica a tener paciencia con la gente.
Una persona paciente es apacible, amable y constante en toda circunstancia. La verdadera prueba de la paciencia no está en la espera, sino en cómo se conduce uno mientras espera. “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Sant. 1:4).
Llegar a ese punto requiere práctica, demanda la gracia de Dios, y una disposición de poner el yo a un lado y entregarse a la dirección del Espíritu Santo. Las buenas noticias son que, si aprendemos paciencia, estaremos en condiciones de recibir también muchas otras bendiciones de Dios.
Sal. 4:3; 119:165; Isa. 26:3; Rom. 8:6; Fil. 4:7.
“Poco antes de su crucifixión, Cristo había dejado a sus discípulos un legado de paz: “La paz os dejo –aseveró–; mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). Esta paz no es la paz que proviene de la conformidad con el mundo. Cristo nunca procuró paz transigiendo con el mal. La que Cristo dejó a sus discípulos es interior más bien que exterior, y había de permanecer para siempre con sus testigos a través de las luchas con contiendas” (HAp 70).
“La lucha por la supremacía manifiesta un espíritu tal que si se lo alberga cerrará el reino de Dios a aquellos que lo acarician. La paz de Cristo no puede morar en la mente y el corazón del obrero que critica y encuentra faltas en otro obrero simplemente porque el otro no practica los métodos que él cree mejores, o porque siente que no es apreciado. El Señor nunca bendice al que critica y acusa a sus hermanos, porque esta es la obra de Satanás (Manuscrito 21, 1894)” (Ev 79).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿De qué formas puedes trabajar en tu iglesia local para ayudar a mantener la paz entre los miembros cuando surgen tensiones y desacuerdos inevitables?
2. ¿Cuáles son las situaciones comunes que afrontamos en nuestras vidas diarias que amenazan nuestra paz? ¿Qué promesas bíblicas puedes reclamar cuando surge cada una de ellas?
3 Por supuesto, siempre es fácil hablar acerca de confiar en Dios no importa cuáles sean las circunstancias, y que esa confianza debiera darnos paz. Y eso es cierto. Al mismo tiempo, ¿qué pasos concretos y prácticos podemos dar para cambiar las circunstancias que hacen difícil que haya paz? En otras palabras, ¿cuán a menudo nuestra inquietud y nuestro temor son el resultado de las elecciones que hacemos?
4. ¿Qué cosas prácticas podemos hacer para ayudar a otros que están pasando por circunstancias que hacen que la paz sea difícil de lograr?
5. ¿Cuánta paz deberíamos esperar, en forma realista, en un mundo lleno de tanta lucha, caos, sufrimiento y agitación?
“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mat. 5:23, 24). ¿Qué principio básico está enseñando Jesús con estas palabras? ¿Por qué nos resulta tan difícil poner en práctica este principio en nuestras vidas?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Es evidente que Jesús toma con mayor seriedad nuestras relaciones mutuas de lo que las tomamos nosotros. No es raro que la amargura y el resentimiento existan durante años entre algunos miembros de la iglesia. Imagínate cuán diferentes serían las cosas si todos siguiéramos esta enseñanza.
Identifica una característica de los hijos de Dios como se registra en Mateo 5:9. ¿Qué significa esto?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
De acuerdo con Colosenses 3:13 al 15, ¿cuáles son tres maneras de relacionarnos mutuamente como miembros de iglesia? ¿Qué significa cada una de ellas?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Nota la secuencia de las gracias cristianas en Santiago 3:17: “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”. ¿Cómo serían nuestras iglesias si permitiéramos que el Espíritu Santo alimentara estas cualidades en nuestra feligresía? ¿Qué cosas estarían notablemente ausentes?
Piensa acerca de la última vez que tuviste un problema con otro miembro de la iglesia. ¿Seguiste las palabras de Cristo en Mateo 5? Lo más probable es que no, ¿verdad? Analiza las razones por las que elegiste la ruta “fácil”, mundana, en lugar del sendero que hubiera requerido humildad y negación propia. ¿Cómo puedes aprender a hacer lo que Jesús nos pide que hagamos en tales situaciones?
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Heb. 12:14). “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Rom. 12:18). ¿Qué podemos aprender de la vida y el ejemplo de Jesús que puede hacer que estas amonestaciones sean reales en nuestra vida? ¿Qué estamos haciendo que dificulta, si no imposibilita, que sean reales para nosotros?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Por extraño que parezca, el lugar más difícil para ser cristiano es el hogar. ¡Cuán trágico, puesto que el hogar debería ser el mejor lugar del mundo para que todos pudiéramos tener paz!
Dos jóvenes estaban en una batalla durante los días de la guerra de Vietnam. Las balas volaban y las bombas estallaban. Nada de esto parecía desconcertar a uno de los soldados. Cuando su amigo le preguntó cómo podía estar tan calmado, le contestó ¡que le hacía recordar su hogar!
Estudia Romanos 12:9 al 21. Identifica versículos que, si se pusieran en práctica, ayudarían a llevar paz al hogar. Sugiere una aplicación práctica para los versículos que elijas.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Como cristianos, se nos llama a seguir una norma increíblemente elevada, la norma presentada por Jesús mismo. Todos nosotros aun no hemos llegado a esa meta. Esto no significa que no podamos todavía reflejar los principios revelados en la vida de Jesús, principios de amor, de sacrificio propio, y una actitud intransigente hacia el mal y el pecado.
Imagínate cómo serían nuestros hogares si reflejáramos estos principios. Imagínate cómo sería si aprendiéramos a pensar en los demás antes que en nosotros mismos; si mostráramos a los demás un amor incondicional, aun a quienes no lo merecen. Imagínate si perdonáramos a quienes nos hieren. Imagínate si estuviéramos tan preocupados por el bienestar de los demás como lo estamos por el nuestro. Aunque poner en práctica estos principios no resolvería todos nuestros problemas familiares, sin duda sería de enorme ayuda.
En una escala del 1 al 10 (1 es lleno de paz, 10 es muy ansioso), ¿cómo evaluarías tu vida? Las personas están cada vez más frustradas en su búsqueda de paz personal. En Mateo 11:28 y 29, Jesús hace una invitación. Aunque él no usa la palabra paz, usa una palabra que significa dar descanso, refrescar, reposar, tomar un descanso.
Lee los siguientes versículos: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mat. 11:28, 29). ¿Qué nos está diciendo Jesús aquí? ¿Cómo podemos experimentar por nosotros mismos la realidad de esta promesa maravillosa?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Por lo que Jesús está diciendo en estos versículos, ¿nos está proponiendo darnos paz como un regalo, o quiere indicarnos cómo obtenerla? ¿No está Jesús enseñando que la paz personal es un resultado de alguna causa, y nos invita a aprender de él cuál es esa causa?
“El amor a sí mismo es lo que trae inquietud. [...] Los que aceptan la palabra de Cristo al pie de la letra, y entregan su alma a su custodia, y su vida para que él la ordene, hallarán paz y quietud. Ninguna cosa del mundo puede entristecerlos cuando Jesús los alegra con su presencia. En la perfecta conformidad hay descanso perfecto. El Señor dice: ‘Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado’ (Isa. 26:3)” (DTG 298).
¿De qué modo el amor al yo conduce a la falta de tranquilidad personal y a la infelicidad?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
¿Cómo podemos aprender a morir al yo y descansar en Jesús? ¿Qué elecciones tenemos que hacer, cada día, que pueden ayudarnos a hacer real la promesa de paz en Cristo? Es decir, ¿qué cosas estamos haciendo, o no haciendo, que nos impiden tener la paz que Jesús nos ofrece?
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Rom. 5:1).
Tener paz con Dios es más que sentirnos cómodos en su presencia. Significa que nosotros, que éramos “en otro tiempo extraños y enemigos en vuestras mentes, haciendo malas obras” (Col. 1:21), hemos sido reconciliados y restaurados al compañerismo con Dios. Estábamos en guerra con Dios pero, por su muerte en la cruz, Jesús ha hecho posible que cesen las hostilidades y que nosotros seamos amigos de Dios y no sus enemigos.
En un sentido, esta paz no es algo que crece en nosotros, comenzando con un poco de paz. Más bien, somos reconciliados con Dios de una vez por todas, por la cruz de Cristo. Es un hecho consumado. Hay otro sentido, sin embargo, por el cual crecemos en paz con Dios. Cuanto más claramente vemos los caminos de Dios y andamos en ellos, tanto más nos apropiamos de su poder para vivir como sus hijos e hijas. En este sentido, la paz con Dios es realmente un fruto del Espíritu.
Al crecer a la madurez como hijos de Dios, experimentamos más y más las bendiciones y beneficios de vivir en su reino hasta que podamos decir: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo” (Sal. 119:165).
Colosenses 1:20 al 22 dice que el pecado no hace que Dios sea misericordioso y perdonador; más bien, el pecado revela que él ha sido así desde la eternidad. El plan de salvación demostró que Dios nos amó y estuvo dispuesto a perdonarnos desde el principio.
Lee Romanos 5:1 al 11, y resume lo que crees que son los puntos principales allí.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Medita sobre esta idea de que solamente por causa de lo que Jesús hizo, por causa de su vida perfecta acreditada a ti por fe, puedes ser perdonado y aceptado ante Dios, no importa cuál haya sido tu pasado. ¿Por qué esta enseñanza es tan importante para nosotros si hemos de conocer realmente la paz?
From the publisher's feed