En este fragmento de Crónicas Bárbaras, Pedro Herrero analiza la nueva campaña del Ministerio de Igualdad para el 25N, protagonizada por Ester Expósito, convertida en rostro mediático del feminismo institucional.
Lo que a primera vista parece una campaña de sensibilización se revela, bajo la mirada de Pedro, como otro ejercicio de propaganda sentimental, diseñado para desviar la atención del fracaso político real.
Herrero explica cómo Igualdad utiliza figuras como Ester Expósito —jóvenes, famosas, reconocibles— para envolverse en estética pop y proyectar cercanía emocional, mientras evita hablar de los temas que verdaderamente importan:
las cifras manipuladas, las políticas fallidas, la falta de evaluación, los escándalos de financiación y la incapacidad del ministerio para reducir la violencia real.
Pedro subraya que no es casual:
la campaña del 25N está hecha para viralizarse, no para informar;
para emocionar, no para analizar;
para generar identidad, no para cambiar nada.
La imagen de Ester Expósito, con su tono solemne y su mensaje cuidadosamente pulido, funciona como pantalla perfecta para un feminismo institucional que prefiere el marketing al debate y la estética al rigor.
Según Herrero, Igualdad lleva años sustituyendo estadísticas por relatos, política pública por storytelling y lucha real por influencerización de la causa.
Pedro señala, además, que estas campañas siempre aparecen justo cuando el Gobierno necesita cambiar la conversación, cubrir crisis internas o encubrir decisiones impopulares.
La campaña del 25N —dice— no es una excepción, sino un capítulo más en la estrategia del sanchismo de convertir los días internacionales en episodios de propaganda emocional de alta intensidad.
Con ironía, análisis y precisión, Herrero desmonta el mecanismo:
un ministerio que no rinde cuentas, pero sí produce contenido;
una institución que no gestiona, pero sí emociona;
un feminismo que no protege, pero sí comunica.
La conclusión de Pedro es clara:
la política real nunca aparece en estas campañas, porque estas campañas están diseñadas precisamente para que no la busques.