El evangelio va en contra de lo que el mundo enseña y esto crea conflicto. No ataca a las personas, sino a las formas incorrectas de vivir. Por eso, el Reino de Dios requiere valentía y esfuerzo, y nos invita a luchar por él con determinación.
El evangelio va en contra de lo que el mundo enseña y esto crea conflicto. No ataca a las personas, sino a las formas incorrectas de vivir. Por eso, el Reino de Dios requiere valentía y esfuerzo, y nos invita a luchar por él con determinación.