Desde la caída los hombres fuimos condenados a muerte por causa del pecado de Adán, porque hemos sido encontrados culpables al rebelarnos a los mandamientos de Dios. Sin embargo, Dios ha prometido en su palabra que Él desea salvarnos y es una promesa que cumplirá mientras exista vida humana en la tierra.
Y en esa promesa, Él no ha dejado a la deriva la condición de nuestras almas, sino que nos ha dejado la oportunidad de salir salvos de la condenación con solo creer en la vida, muerte y resurrección de su Hijo Jesús revelada a nosotros a través del evangelio.
El apóstol Pablo en el capitulo 1 y versos 16 y 17 de la carta a los Romanos, nos muestra que el poder de Dios se manifiesta en su evangelio para la salvación de los hombres y su justicia se nos revela e imputa a nosotros al creer en fe.