Un personaje dijo una vez: “Si avanzo sígueme, si me detengo empújame, si retrocedo mátame”. ¿Quién creen ustedes que dijo esta frase? ¿Moisés, David, Goliath, Sansón, Jesús, Pablo? Fue Ernesto Che Guevara. Los kaibiles usan esta frase como su lema de entrenamiento. La idea en esta frase es la de jamás retroceder, y estar fiel y ferozmente comprometidos con una causa, un movimiento, una convicción, una promesa o un pacto. Pero ¿Cuántos de nosotros hemos hecho promesas vacías durante nuestras vidas? ¿Cuántos hemos hecho falsas promesas? ¿A nuestros hijos, nuestra esposa, a la novia o el novio, en el trabajo, a los cuates o a Dios mismo, etc.? ¿Por qué actuamos así tantas veces? La respuesta es muy básica y sencilla, pero con fuertes implicaciones y consecuencias. Somos pecadores; mentirosos por naturaleza. Somos incapaces de sostener promesas, compromisos y pactos a no ser si nos conviene cumplir, entonces sí buscamos ser cumplidores. La frase del Che Guevara puede parecer muy buena, sin embargo, fue dicha en un contexto de avanzar en la imposición del comunismo y de rebelarse contra los gobiernos imperialistas o democráticos a través de guerras revolucionarias.