“El monstruo de tres cabezas: evitando el peligro de doctrinas y mandamientos de hombres”.
Toda doctrina, enseñanza, mandamiento o tradición de hombres que va en contra del evangelio bíblico es una monstruosidad.
El evangelio de nuestro Señor Jesucristo es tan hermoso que todo aquello que va en su contra o quiere opacarlo es algo horrendo y grotesco; maldito (Ga. 1).
El apóstol advierte a sus lectores sobre tres graves peligros de un falso evangelio que acechaba la iglesia: el legalismo, el misticismo y el ascetismo.
Este falso evangelio es un monstruo horrendo de tres cabezas que acechaba desde adentro para minimizar la suficiencia de Cristo y esclavizar a los creyentes.