"St. John es un cadáver destrozado; únicamente yo sé por qué, y la índole de mi conocimiento es tal que estoy a punto de saltarme la tapa de los sesos por miedo a ser destrozado del mismo modo."
La lucha inmarcesible de los hombres de letras, hombres sensibles, por hacer vivir entre líneas pasiones más inefables que el alma humana soporta y no tiene valentía para vociferar. Perenne porque…
esta lucha es continua y no acaba, remembranza porque lo que fue dejó de ser desde que se empezó a leer eso que empezaba "la lucha inmarcesible..."