Piénsalo Podcast
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Piénsalo Podcast episodes

  • Ep. 34 – ¿Cómo es Dios? | Su Ira

    En el episodio anterior exploramos una de las características más conocidas de Dios: su amor. Pero esta vez nos acercamos a un atributo que para muchos parece contradictorio, incómodo o incluso difícil de aceptar: la ira de Dios.

    Si la Biblia nos advierte repetidamente sobre los peligros de nuestra ira, ¿cómo puede Dios manifestar ira y seguir siendo perfectamente bueno? En este episodio exploramos una diferencia fundamental: nuestra ira suele estar contaminada por el orgullo, la envidia y el pecado, mientras que la ira de Dios es justa, santa y necesaria. Su ira revela que no es indiferente al mal ni a la injusticia; le importa profundamente lo que ocurre en su creación.

    A través de ejemplos como el Faraón en el libro de Éxodo y el exilio de Israel, vemos que la ira de Dios no es un arrebato descontrolado, sino una respuesta justa contra todo aquello que se opone a su carácter. Dios, siendo completamente santo, rechaza el pecado y confronta aquello que destruye a sus criaturas. Incluso cuando disciplina a los suyos, lo hace como el fuego que purifica y refina el metal, formando un pueblo más fiel y más cercano a Él.

    Finalmente, llegamos al centro del evangelio. La ira que justamente merecíamos no fue ignorada ni olvidada; fue derramada sobre Cristo Jesús. El Hijo de Dios tomó sobre sí el juicio que correspondía a los pecadores y, mediante su sacrificio perfecto, abrió el camino para que podamos entrar en la presencia de Dios.

    Para conocer verdaderamente quién es Dios, debemos conocer también su justicia santa y perfecta. La ira de Dios no es un tema secundario ni un obstáculo para entender su amor. Al contrario, sin comprender su ira, la cruz pierde su significado, la gracia se vuelve barata y el amor de Dios queda incompleto. 

    57 min
  • Ep. 33 – ¿Cómo es Dios? | Su Amor

    En este episodio exploramos la característica más conocida de Dios y, al mismo tiempo, una de las más malinterpretadas: su amor.

    La Biblia conecta el amor con Dios como ninguna otra característica: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:8). Pero ¿qué significa realmente esto? ¿Qué es el amor? Muchas veces lo reducimos al romanticismo o a los sentimientos, pero la Biblia no presenta el amor como algo que simplemente se siente; Dios mismo es amor, y lo demuestra con sus acciones.

    Si Dios es amor, ¿por qué existen tanto sufrimiento y maldad? Recordando episodios anteriores, Dios no ignora el mal ni lo pasa por alto. Él restaura, pero también juzga. Nosotros, que continuamente nos rebelamos contra el Dios santo, merecemos su justicia. Sin embargo, “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

    Dios nos salva de la condenación que justamente merecemos. El amor paciente, el amor que persigue, el amor que busca el bien del otro, encuentra su máxima expresión en Él. Tanto así que “Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:9). Dios amó tanto a la humanidad que envió a su Hijo, quien se hizo hombre, fue contado entre nosotros y entregó su vida para reconciliarnos con Dios.

    Ese amor no solo nos da vida y paz con Él, sino que también transforma la manera en que vivimos. Nos llama a amar a Dios y a los demás, incluso a nuestros enemigos. Podemos hacerlo porque Él nos amó primero.

    Únete y piensa con nosotros sobre este magnífico Dios que ama.

    59 min
  • Ep. 32 – ¿Cómo es Dios? | Su Justicia

    Continuamos la serie explorando el carácter de Dios y una característica profundamente conectada con su bondad: su justicia. Una verdad que no solo define quién es Dios, sino también nuestro destino final.

    En este episodio preguntamos: ¿Qué es la justicia? ¿Cómo sabemos si algo es justo o injusto? Partimos de la idea de que todo tiene una forma correcta de ser, y que esa verdad proviene de Dios mismo, el creador de todas las cosas. Este Dios se ha revelado y nos llama a conocerlo, pero ese camino termina con dos destinos eternos: el cielo y el infierno. Entonces surge una pregunta difícil: ¿Es justo que Dios mande personas al infierno?

    La Biblia enseña que Dios no solo es bueno, sino también juez. Todos hemos quebrantado su ley y somos culpables delante de Él. Su justicia sobre el pecado es santa, perfecta y merecida. Por nosotros mismos somos incapaces de satisfacerla y merecemos estar separados de Dios.

    Pero en medio de nuestra condición, Dios mostró su amor enviando a su Hijo. Cristo Jesús se hizo hombre y vivió entre nosotros, siendo contado como uno de nosotros, los culpables y pecadores; pero a diferencia nuestra, Él nunca pecó. Como dice la Escritura: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Corintios 5:21)

    Cristo Jesús, el único hombre verdaderamente justo, murió por pecadores para abrirnos el camino a la presencia de Dios. La mayor injusticia de la historia —la muerte del inocente— fue usada por Dios como el medio de salvación para hacernos justos delante de Él. Solo Dios mismo podía cumplir perfectamente su propia ley.

    En este episodio hablamos de cómo la muerte y resurrección de Cristo Jesús hacen posible nuestra reconciliación con Dios y extendemos la invitación a recibir esta justicia disponible para todo aquel que cree.

    59 min
  • Ep. 31 – ¿Cómo es Dios? | Su Bondad

    Continuamos la serie sobre el carácter de Dios y la pregunta que muchos se han hecho: ¿Cómo es Dios? En este episodio nos enfocamos en su bondad a través de una de las preguntas más difíciles: Si Dios es bueno, ¿por qué existe tanto mal en el mundo?

    La misma pregunta reconoce algo importante: que Dios debe ser bueno. Pero muchas veces concluimos erróneamente que la maldad existe por culpa de Él. Exploramos cómo la Biblia presenta algo distinto: el mal no nació de Dios, sino de criaturas con libertad que decidieron apartarse del Dador de vida y de toda verdad moral. Como dice Génesis: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” (Génesis 6:5)

    Es fácil culpar a Dios por aquello que nosotros mismos hemos producido. Aun así, en medio de nuestra rebelión, Dios continúa mostrando bondad y llamándonos de vuelta a su presencia. Y aunque un Dios perfecto y santo no puede convivir con el pecado, en su amor abrió un camino para restaurar esa relación: Cristo Jesús. Él nos llama al arrepentimiento, a reconocerlo, y por su poder somos transformados.

    También hablamos acerca de Satanás y la idea popular de una lucha cósmica entre el bien y el mal como si fueran fuerzas iguales. Pero las Escrituras muestran algo muy diferente: Dios sigue siendo soberano sobre toda la creación.

    Aunque todavía es difícil mirar alrededor y ver tanta maldad, la Biblia promete que no será así para siempre. Vendrá el día del juicio donde toda obra será expuesta y juzgada perfectamente por Cristo Jesús. Y eso también revela la bondad de Dios: Él no ignora la maldad, no la olvida y no dejará la injusticia sin respuesta.

    58 min
  • Ep. 30 – ¿Cómo es Dios? | Su Existencia

    Empezamos una nueva serie donde exploraremos una de las preguntas más profundas y universales que el ser humano se ha hecho: ¿Cómo es Dios? Tanto quienes creen en Él como quienes dudan o niegan su existencia terminan enfrentándose a este gran misterio. ¿Quién es Dios? ¿Cómo se manifiesta? ¿Cómo podemos conocerlo?

    En este episodio de introducción exploramos tres de las principales maneras en las que podemos percibir su existencia:

    1. La evidencia interna: aquello que nos distingue de otros seres; la conciencia que nos confronta, la curiosidad, la moralidad que reconocemos, las preguntas existenciales que enfrentamos, la fe y ese deseo infinito del corazón humano que nada temporal puede satisfacer, sino solamente algo eterno. 
    2. La evidencia externa: la creación misma. El orden, la belleza y el detalle del universo. El asombroso hecho de que todas las cosas existan en perfecta armonía para hacer posible la vida. 
    3. Las Escrituras: Dios se ha revelado a través de su palabra y, de manera suprema, en la persona de Cristo Jesús, mostrando su carácter, su voluntad y su amor. 

    Es imposible definir completamente al Dios eterno, aquel que no tiene comparación ni límite. Sin embargo, en su gracia, Él ha decidido darse a conocer e invitarnos a buscarlo.

    Te invitamos a descubrir, reflexionar y pensar: ¿Quién es Dios y cómo es realmente? ¿Te atreves?

    59 min
  • Ep. 29 – El Sermón del Monte: Parte 8 | El Cimiento

    Llegamos al final del Sermón del Monte. Jesús cierra con una declaración tan fuerte como clara, presentando el problema y también la solución:

    “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre.” (Mateo 7:21)

    Jesús expone una realidad incómoda: hay quienes creen seguirlo, lo reconocen con palabras e incluso lo llaman Señor, pero nunca le han rendido el corazón. Porque Jesús no vino simplemente a enseñarnos a ser “mejores personas”. Él vino a ocupar el lugar que le corresponde como Rey, comenzando por tu corazón.

    Nos apunta a un día en el que todo será revelado. Algunos confiarán en sus obras, en lo que hicieron “en su nombre”, pero ni siquiera eso será suficiente. Y las palabras más duras que alguien podría escuchar vendrán de Él mismo: “Nunca os conocí.”

    ¿Qué significa realmente conocer a Jesús? No es información ni apariencia. Es rendición. Es entregarle el corazón. Es permitir que Él te transforme desde dentro, de modo que su voluntad comienza a reflejarse en tu vida.

    Para cerrar, Jesús nos deja con una imagen simple pero profunda: dos cimientos. Uno firme, otro inestable. La diferencia no está en escuchar sus palabras sino en vivirlas. El prudente no es el que sabe más, sino el que obedece.

    Reconocer al Dios eterno, el dador de la vida, y acercarse a Él no es solo una opción, es la única opción sabia.

    Este es el verdadero cimiento. Sobre Él se construye una vida que perdura. Porque al final, Jesús no solo señala el camino, sino que Él es el cimiento mismo. Nada más puede sostenernos. Nada más puede salvarnos. 

    59 min
  • Ep. 28 – El Sermón del Monte: Parte 7 | Las Dos Puertas

    En este episodio nos acercamos al final del Sermón del Monte, y Jesús comienza a confrontarnos con una verdad difícil de ignorar. Nos habla de dos puertas: una angosta, incómoda y desafiante que lleva a la vida; y otra amplia, fácil y aparentemente mejor, pero que termina en destrucción.

    Jesús pone en duda esa sensación de tranquilidad con la que muchos vivimos. ¿Y si lo que parece correcto, en realidad nos está alejando de la vida verdadera? Nos invita a considerar que nuestras decisiones no solo afectan el presente, sino que tienen un peso eterno.

    También lanza una advertencia clara: no todo lo que parece bueno lo es. Habrá voces que suenan correctas, personas que parecen confiables, pero cuyos frutos cuentan otra historia. Jesús nos llama a discernir, no desde la desconfianza constante, sino desde una atención sincera: mirar las acciones, los resultados, y su coherencia con la verdad de Dios.

    Este mensaje no es fácil. Es costoso, confronta y hasta puede dar miedo. Pero también revela algo profundamente esperanzador: no estamos solos frente a esta realidad. El mismo Dios que nos advierte es quien nos ama y nos ofrece salvación.

    Al final, la invitación no es solo elegir un camino… es confiar en una persona. Jesús mismo.

    59 min
  • Ep. 27 – El Sermón del Monte: Parte 6 | La Regla de Oro

    Continuamos con la serie en el Sermón del Monte. Jesús aborda otro tema que era mal entendido en su tiempo y que aún hoy sigue siendo usado de manera equivocada. Dice: “No juzguéis, para que no seáis juzgados.” (Mateo 7:1). Jesús es directo, pero también profundamente sabio en cómo lo explica.

    ¿Significa esto que nunca debemos juzgar, incluso cuando parece necesario o razonable? Jesús nos guía en cómo hacerlo correctamente, comenzando por la empatía. Antes de apresurarnos a señalar a otros, nos invita a examinarnos a nosotros mismos. Como Él dice, primero quita la viga de tu propio ojo antes de intentar sacar la paja del ojo de tu hermano. Es un llamado a la autocrítica y a la reflexión, para que cuando aconsejemos a alguien lo hagamos desde la humildad y no desde la superioridad.

    Pero la enseñanza no termina ahí. Jesús también dice que no tiremos lo santo a los perros ni las perlas a los cerdos. ¿A qué se refiere con esto? Hablamos sobre cómo existen momentos y personas donde no es sabio confrontar o corregir. Entonces surge la pregunta: ¿cómo discernimos cuándo hacerlo?

    Jesús nos dirige a la fuente de esa sabiduría: Dios mismo. Nos invita a pedir, buscar y llamar. Como un buen Padre, Dios es generoso y está dispuesto a dar abundantemente a quienes dependen de Él.

    Finalmente llegamos al corazón de esta enseñanza, lo que Jesús presenta como el resumen de toda la Ley y los Profetas:
     “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos.” (Mateo 7:12).

    La famosa Regla de Oro.
    Una instrucción simple, pero profundamente radical. Jesús nos llama a vivir con empatía, generosidad y humildad; a tratar a los demás con el mismo cuidado y amor que deseamos recibir. En otras palabras, a reflejar en nuestras relaciones el carácter mismo de Dios.


    59 min
  • Ep. 26 – El Sermón del Monte: Parte 5 | Tesoros en el Cielo

    Continuamos con la serie del Sermón del Monte. A lo largo de esta enseñanza, Jesús ha señalado una y otra vez el corazón como el núcleo de todo: cómo tratamos a los demás y cómo nos relacionamos con Dios. Todo nace allí.

    En esta ocasión, Jesús dirige nuestra atención a los tesoros que acumulamos y valoramos en esta vida. Aquellas cosas que pueden parecer inofensivas, pero que fácilmente pueden terminar dominándonos. Por eso declara: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:21).

    Jesús nos invita a dirigir nuestro corazón hacia el Reino de Dios, un tesoro que es seguro y eterno. Pero su llamado no es a ignorar lo material ni a vivir con desprecio por lo que tenemos. Más bien, nos anima a vivir con generosidad, sabiduría y cuidado con lo que Dios nos ha dado. El verdadero peligro está en la avaricia y en la ansiedad que nace cuando ponemos nuestra confianza en las cosas.

    A través de varias ilustraciones, Jesús nos lleva a una pregunta profunda: ¿de qué sirve vivir preocupados intentando controlar todo, cuando hay un Dios todopoderoso que nos ama y conoce nuestras necesidades?

    Su invitación es clara: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

    Jesús no solo nos enseña el camino; Él es quien nos guía, nos libera y nos llama a vivir confiando plenamente en Dios.

    58 min
  • Ep. 25 – El Sermón del Monte: Parte 4 | La Oracion y El Ayuno

    En este episodio nos acompaña un nuevo y especial integrante, David Acho. Continuamos la conversación del episodio anterior, donde quedamos a la mitad analizando cómo Jesús enseña a sus discípulos a orar, lo que hoy conocemos como El Padre Nuestro. Más que una oración para repetir sin pensar, Jesús la presenta como una guía que orienta nuestros deseos y pensamientos hacia la voluntad del Dios Altísimo.

    Reflexionamos sobre lo que significa pedir el pan de cada día: no solo el alimento, sino una vida de dependencia diaria de Dios. También tocamos un tema central que se conecta directamente con la misión de Cristo y su destino en la cruz: el perdón de pecados y el llamado que tenemos a perdonar a los demás.

    Hablamos también sobre la tentación, esos momentos en la vida donde nuestra fe y nuestra dependencia de Dios son puestas a prueba. Recordamos que nada de esto se puede enfrentar o vencer por nuestras propias fuerzas. Dependemos totalmente de Dios en aquellas cosas que para el ser humano parecen imposibles.

    Cerramos esta sección del Sermón del Monte con otro ritual religioso: el ayuno. Una vez más, Jesús confronta la hipocresía y nos pregunta cuál es realmente nuestra motivación: ¿el reconocimiento de los demás o un encuentro verdadero con Dios?

    Con esto entramos a la siguiente sección del sermón, recordando que todos vivimos dependiendo de aquello que consideramos más importante. La pregunta es: ¿dónde está puesto tu corazón? Te invitamos a asegurarlo en Dios.

    59 min

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Este Podcast está diseñado para pensar en la Biblia y en tu eternidad. Es un espacio dedicado para presentar y aprender sobre Dios y su palabra. 

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