¿Quién no ha tenido alguna vez una hucha con forma de cerdito en casa? Ese simpático recipiendario de nuestras monedas, que nos enseñaba a ahorrar de pequeños, tiene un origen histórico mucho más divertido y sorprendente de lo que imaginas. Y no, no es solo porque los cerdos sean monos. Vamos a ver por qué esta tradición se ha mantenido tantos siglos y qué simboliza realmente este cerdito.
Las primeras huchas que se conocen no eran de cerdito, ni siquiera de plástico, sino que se remontan a la antigüedad, por el siglo II antes de Cristo, cuando ya había recipientes huecos para guardar dinero. Pero las huchas con forma de cerdo —o para ser más exactos, jabalí— aparecieron mucho más tarde, allá por el siglo XII en Asia, concretamente en la isla indonesia de Java. Allí se llamaban "cèlèngan", que significa “parecido a un jabalí”. Estas huchas eran de terracota y ya servían para guardar monedas con la esperanza de prosperidad.
En Europa, la hucha cerdito más antigua data del siglo XIII y fue hallada en Alemania. Sin embargo, el cerdo como símbolo de estas cajas de ahorro no era la forma más frecuente al principio: en muchos sitios, las huchas tenían formas tan variadas como cebollas. ¿Por qué entonces el cerdito triunfó? Pues porque en muchas culturas, el cerdo y el jabalí han sido símbolos de prosperidad, abundancia y fortuna. En China, por ejemplo, hay un dicho que asegura que quien tiene un cerdo en casa nunca pasará hambre, y en Europa, regalar figuritas de cerditos es sinónimo de buena suerte.
Además, hay una leyenda muy divertida y extendida sobre el origen del nombre “hucha de cerdito” en inglés, “piggy bank”. Resulta que en la Inglaterra medieval se usaba una arcilla naranja llamada “pygg” para hacer recipientes donde guardar monedas. Con el tiempo, “pygg” empezó a sonar igual que “pig”, que significa cerdo. Por ese juego de palabras, se dice que los alfareros comenzaron a modelar estas huchas en forma de cerdo. Aunque algunos expertos consideren esto más un mito que una verdad, la historia ha quedado en el imaginario popular.
Por último, el uso tradicional de tener que romper la hucha para sacar el dinero ahorrado no era solo para frustrar a los que gastan sin pensar, sino para simbolizar el valor del esfuerzo y el final de una etapa de ahorro.
En definitiva, la próxima vez que veas una hucha con forma de cerdito, recuerda que más allá de su ternura, está llena de historia, simbolismos y tradiciones que vienen de muy lejos, enseñándonos que ahorrar puede ser tan divertido como efectivo.
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