“Sin suelo no hay arraigo y sin arraigo no hay reclamo por lo propio… si no hay un horizonte simbolico, ni un suelo, entonces no hay nada porque decidirse.” Rodolfo Kusch
El futuro se presenta absolutamente incierto y amenazante. La pérdida de los resortes colectivos que sostenían históricamente el vínculo social desaparecieron. Argentina se convirtió en una inmensa factoría colonial al servicio de la voracidad trasnacional, donde el Estado-botín cambia de nombres y de manos, pero rehén de una política inmutable. La sumisión a formas de vida y pautas de consumo importadas desde los centros de poder impuso un paradigma cultural y una lógica productiva neodesarrollista-extractiva, en el que la reconfiguración del modelo agrario se erigió como el máximo exponente de tal bestial trastrocamiento. Frente al fin de ciclo progresista y la apertura de un nuevo proceso expoliatorio estamos obligados a pensar abordajes propios y comunes, indispensables para imaginar un nuevo horizonte que recomponga nuestra sociedad desgarrada.
Los esperamos. Nos necesitamos.