Las mujeres primero tímidamente en algunos espacios. Laura Bonaparte, madre de plaza de mayo línea fundadora, haciendo su columna con las compañeras de Vida Pasión y Muerte de la Vecina de Enfrente. Lili Daunes, con la compañera Juana Pimienta, donde tantas tantas/os empezamos a escuchar de esa cosa del feminismo. El espacio del primer taller de feminismos y comunicación, donde nació RIMA, con Gabby e Irene. Lohana y su vozarrón llenando de alegría y rebeldía el aire. Andrés Carrasco gritando que el glifosato perturba y mata. Y tantas, y tantos. La locura al poder. Un móvil en el medio de la Plaza de Mayo el 20 de diciembre del 2001, evacuando a las Madres heridas. Un móvil manejado por mujeres, en los últimos encuentros. Una radio que es un centro cultural, que es un bar, que es un disco, que es una murga, es decir, que es carnaval, que es un taller, que es una mano tendida a los pueblos originarios. Paredes que hablan. Una radio joven que ya es un espacio maduro de 30 pirulos.
Una obra colectiva, hoy reconocida por las instituciones del mal gobierno, porque no pueden con ella, no pueden con nosotras y nosotres. Porque el tiempo pasa, y la radio queda. Una radio que no es a pila, que es a puro cantar, hablar, reir, pelear. La tribu de todas las tribus. La única. La de los sueños intactos.