Un médico detecta metales pesados en el polvillo ambiental. Movido por la curiosidad científica y la preocupación por el incremento de afecciones respiratorias en la zona, el Dr. González Bayona recolectó agua de lluvia en recipientes estériles, la evaporó y envió el sedimento a analizar al laboratorio JLA de General Cabrera, en la provincia de Córdoba, acreditado a nivel nacional.
El primer análisis, correspondiente a una muestra del mes de diciembre, arrojó los siguientes resultados (valores en miligramos por kilo):
Aluminio: 17.185
Zinc: 349
Bario: 168
Estroncio: 66
Galio: 39
Boro: 27
Cobre: 22
Litio: 20
Cromo: 11
Arsénico: 8.4 (más de 4 veces el promedio natural en la corteza terrestre)
Plata, mercurio y azufre: en menores cantidades, pero detectables
Una segunda muestra tomada en octubre reveló concentraciones aún mayores de aluminio: 20.400 mg/kg, además de bario (372 mg/kg) y zinc (172 mg/kg).
“Estos elementos coinciden con sustancias detalladas en patentes de geoingeniería, donde se propone la dispersión de aerosoles metálicos en la atmósfera para modificar el clima o bloquear la radiación solar”, afirmó el médico, quien advirtió sobre los efectos adversos del aluminio, bario y arsénico en la salud humana.