El Mandril es un galpón alquilado de barrio San Cristóbal, al sur de Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí funciona un espacio cultural que cobija una sala de teatro independiente y una grilla de talleres abierta a la comunidad. Este año llegó el aviso de que el espacio va a ser vendido.
Con la notificación en mano, los integrantes de la cooperativa de Trabajadores del Teatro Mandril (que sostienen el espacio) buscaron una solución. Así fue que nació la “megacampaña de Soberanía Cultural”.
Durante los tres primeros años el lugar llevó otro nombre. “Se creó por la iniciativa de cuatro amigas, que luego se dedicaron a otro proyecto. De a poco se sumaron artistas hasta que en el tercer año dejó de llamarse Arcoyra para adoptar su nombre actual”, contó Mazzanti.
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Con el flamante nombre, la cooperativa empezó a gestionar la habilitación. “Los primeros años tuvimos perfil bajo. Fueron tiempos de crisis; no solo para nosotros, sino para todos los centros culturales”, contó el artista.
Con el paso del tiempo el lugar se hizo conocido y frecuentado. “En la actualidad pasan más de 28.500 personas por año. Visitan espectáculos y se suman a las actividades. Son datos de boletería, así que pensamos la cifra es mayor”, comentó Mazzanti.