La memoria de Dora Coledesky sigue orientando la lucha por el aborto legal en la Argentina y no solo, sino también el afán por las confluencias y las alianzas heterogéneas. Ines Bruno, en su columna semanal del Colectivo de las Diez, nos cuenta sobre ella. Una mujer feminista y militante, que falleció en 2009.
En verdad, a Dora le atraía compartir debates en alianzas heterogéneas, tal como lo experimentó durante su exilio parisino. Por ejemplo, abrió diálogo con Carlos Jáuregui –el principal adalid del movimiento homosexual de los noventa– y Lohana Berkins –presidenta de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti-Transexual (ALITT)–. Todo ello aconteció cuando en el grueso del feminismo porteño prevalecía posturas separatistas y mujeriles. Mientras que el activismo pro aborto colocó de relieve el diálogo mutuo de convergencia en términos de retroalimentación, de influencias recíprocas entre los nuevos feminismos y la disidencia sexo/genérica, contra la discriminación y el machismo dominante. No contenta con ello, en 1999, organizó desde la Coordinadora por el Derecho al Aborto una mesa debate “¿El aborto es solo una cuestión de mujeres?”. Sin dudas, fue una de las primeras oportunidades que referentes relevantes del arco de la comunidad homosexual, integrantes sindicales, grupos feministas junto con izquierdas independientes, se sumaron a una actividad peculiar: las voces que intervenían eran varones atentos a la cuestión. Un modo diferente de abordar las clásicas campañas del “Yo aborté”.