Cuando sentimos envidia nuestro cerebro reptiliano o instintivo está abierto a la posibilidad de poder tener algo que tiene otra persona tomándolo como referente.
Percibir la envidia como algo malo nos lleva a negarla, desplazándola de la conciencia, por no poder reconocerla como referente para crear nuevas posibilidades.
Cuando yo percibo algo en alguien que me gustaría tener a mí siento envidia y mi cerebro reptiliano ya está abierto a la posibilidad de crear eso dentro o fuera de mí, si me conviene, porque si no es así desaparecerá la envidia espontáneamente, de forma natural.
La terapia educativa-experiencial de escucha te facilita que mientras vas conversando con Manuela y con su acompañamiento, vayas descubriendo cuántas veces sentiste envidia de algo que tenía otro y te sirvió de referente para ir poniendo las condiciones para llegar a tenerlo tú, pensando si él lo tiene yo también lo puedo tener, si me conviene.
Mientras vas descubriendo todo esto en tu historia, irás entendiendo que la envidia lejos de ser mala, cada vez que la has sentido te ha ofrecido la oportunidad de percibir un referente que te ha servido para que se iniciara dentro de ti el proceso de apertura a la posibilidad de crearlo fuera o dentro de ti, si era conveniente para ti, y si no descartarlo.
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