Era una tarde del año 1973 y estábamos dos o tres amigos tomando algo en el bar Mon Café, en calle Arias a media cuadra de Sáenz Peña. Uno de ellos era el flamante intendente de Junín, el inolvidable Luis Oscar Venini, -auténtico abogado de los trabajadores, deportista olímpico y sencillo poeta- y hablamos sobre sus proyectos municipales. Ahí fue que nos invitó para que a la mañana siguiente fuéramos a ver algo en su despacho.
Así fue que puntualmente concurrimos con Roberto Fij y Cacho Iorio y cuando ingresamos, con una canchera sonrisa retiró una amplia tela que tenía sobre la mesa, emergiendo triunfal la maqueta del puente que pensaba construir sobre las vías ferroviarias en avenida Rivadavia.