En Japón, la revista Seito, puso sobre la mesa por primera vez temas como el sufragio femenino, el papel de la mujer en la familia y en la sociedad, el aborto o la prostitución. La mayoría de aquellas mujeres eran escritoras y pensadoras ligadas a movimientos anarquistas que luchaban contra un sistema político en el que no tenían cabida y que las relegaba al hogar. Su actividad era ilegal y algunas acabaron pagando con su vida por ello. Otras lograron, décadas después, el sufragio femenino en el país y avances en derechos laborales.