En Karakalpakia, una zona árida, seca y poco habitada de Uzbekistán, lejos de todo, existe un museo único en el mundo que alberga la segunda mayor colección de arte vanguardista soviético. Durante décadas el electricista y artista Igor Savitsky, jugándose el pellejo, se dedicó a recopilar y rescatar el arte prohibido de la URSS. Artistas perseguidos por hacer arte de vanguardia y no atenerse al realismo socialista, artistas muertos o encerrados en los gulag, pero no olvidados.