En las elecciones presidenciales de 1872, Susan ejerció el derecho de voto, cuando éste estaba prohibido a las mujeres. Este hecho le hace ser denunciada, lo que provoca que sea llevada a juicio, en el cual es condenada a siete meses de cárcel. Su defensa apela a la enmienda decimocuarta, diciendo:
“Todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los Estados Unidos y del Estado en que residen, ningún Estado podrá dictar ni dar efecto a cualquier ley que limite los privilegios o inmunidades de los ciudadanos de los Estados Unidos, ni ningún Estado privará a ninguna persona de la vida, libertado o propiedad sin el proceso de la ley, ni negar a cualquier persona dentro de su jurisdicción la protección igual de las leyes. Los privilegios de la ciudadanía, que no tienen calificación de género, dieron a las mujeres el derecho constitucional al voto en las elecciones federales”
Fue juzgada y condenada a prisión sustituible por una multa de cien dólares, pero Susan respondió “yo nunca pagare un dólar de sanción injusta”