Estaba convencido hasta ahora de escribir en castellano, pero ya no tengo la seguridad de hacerlo asi. El idioma que aprendí leyendo a Cervantes, Quevedo, Pérez Galdós, Rubén Darío, Machado y tantos otros estilistas reconocidos por utilizar un castellano magistral está en desuso. Ahora se practica un argot nuevo, impuesto por la ignorancia de unas mujeres decididas a tomar el mando de la sociedad, secundadas por algunos políticos masculinos que quieren ser femeninos.
También pensaba que era una moda española, debida a la ignorancia de algunas socialistas presuntamente politizadas, las que en sus discursos aludían a las jóvenas, como hizo la diputada Carmen Romero en 1977, o la ministra Bibiana Aído en 2008 al referirse a las miembras de las sociedades. Con ello demostraban no ser socialistas, sino sociatontas...