El drama humanitario que están viviendo miles de familias en Ucrania se mezcla con la solidaridad. Hoy les contamos una historia que araña el corazón y que ha traspasado las fronteras del tiempo y de la guerra.
En 2004, Alona era una niña ucraniana que vivía en un orfanato en Kiev. Gracias a un programa de acogida aragonés, consiguió viajar hasta Tauste durante varios años en Navidad y en verano. Sin embargo, con el paso del tiempo y tras cumplir la mayoría de edad, perdieron el contacto.
Ahora, 18 años después y tras el estallido de la guerra, regresa a la que fue su casa en Tauste acompañada de sus 3 hijos. Hoy les ofrecemos esta historia con Carlos Gracia, el anfitrión.