En los últimos años, la legislación sobre herencias en España ha experimentado importantes modificaciones con el objetivo de adaptarse a la realidad social actual y simplificar los procesos. Las reformas introducidas entre 2025 y 2026 afectan tanto a los derechos de los herederos como a la fiscalidad y los trámites.
Uno de los cambios más destacados es la fijación de un plazo máximo de seis meses para aceptar o rechazar una herencia, lo que busca agilizar procedimientos que antes podían alargarse indefinidamente.
Además, se han incorporado mecanismos de mediación obligatoria en caso de conflictos entre herederos, con el fin de evitar largos procesos judiciales y facilitar acuerdos familiares.