Que a los 72 años, ya jubilado y aquejado de cáncer de pulmón y de colon con metástasis en el hígado, un médico continúe trabajando, es muy inusual; máxime cuando, ante la necesidad de operar para extender su vida, este posterga la cirugía y -sufriendo las consecuencias de la enfermedad- se mantiene en su consulta de Cáncer de Próstata.
No viene al caso hablar de dinero, no hay salario que pague tanta consagración; solo una fortísima voluntad y un profundo amor a la vida pueden impulsar lo extraordinario. Ese es el doctor Gilberto Rafael Arza Álvarez, un prestigioso urógo santiaguero que ahora se recupera de una intervención quirúrgica.