LLEGA LA FIEBRE POR LOS NFT
Llega la fiebre por los NFT.
Son obras digitales únicas, imposibles de falsificar.
Artistas, empresas y hasta clubs de fútbol se han lanzado de cabeza dentro de este colosal mercado.
Un sistema que promete revolucionar la economía y las finanzas para siempre.
Descubramos de qué se trata.
Una puja a distancia.
Sin la adrenalina de la sala repleta ni el martillazo final.
Se subastó un collage de imágenes digitales titulado Todos los días: los primeros 5.000 días.
La obra estaba firmada por el autor y certificada mediante una clave criptográfica.
En realidad, lo que se subastó fue un token no fungible.
NFT por sus siglas en inglés.
El 11 de marzo se adjudicó por 69 millones de dólares.
Pagaron la obra con la criptomoneda Ether.
El dinero que circula por la plataforma Ethereum.
El artista se llama Beeple y su comprador fue un tal Metakovan.
El fundador de un fondo de inversiones.
Eso sí, no podrá colgar la obra en la pared.
Sino que tendrá que encender el ordenador para contemplarla.
Lo que ha comprado es un archivo jpg.
Y este hecho ha abierto la veda a un mercado con muchas posibilidades.
Un token es cualquier cosa que tenga un valor monetario.
No se puede tocar físicamente.
Hay de dos clases.
Si son fungibles, como las criptomonedas, se puede pagar con ellas.
Un Tesla vale, aproximadamente, un Bitcoin.
De momento, esta moneda se cotiza a unos 45.800 dólares.
Aunque su precio puede subir o desplomarse.
Por el contrario, los tokens no fungibles o NFT son únicos en el mundo.
Su carácter exclusivo está garantizado por una clave en la cadena de bloques, blockchain.
Es una cadena contable, de sello, imposible de falsificar.
Y vale lo que esté dispuesto a pagar el comprador.
Algunos clubs de fútbol ya han sacado sus NFT.
Los fans tokens.
Se pueden comprar con sus propias criptomonedas.
El mercado de los coleccionistas también se ha apuntado a este sistema.
La NBA vende vídeos de las jugadas de sus estrellas a precio de oro.
Muchos se pueden ver en Youtube, pero el formato NFT lo hace único.
Ya que esto puede incluir fotos o el autógrafo de los jugadores.
Un NFT puede ser más que un archivo.
También podría tratarse de un contrato digital único con una empresa.
Lo que llaman, un contrato inteligente.
Por ejemplo, la compra de una edición limitada de un álbum puede ir acompañada de un contrato inteligente.
Este podría consistir en un asiento en la primera fila de un concierto o en el acceso vip al camerino del artista.
Otro ejemplo de contrato inteligente, aplicado al mundo del cine, podría ser este.
Un director podría conseguir financiación para producir su película a cambio de permitir la visita del cliente al rodaje.
O, incluso, dejándole participar en los beneficios de la explotación de la película.
En la mencionada subasta de Christie’s, Beeple se convirtió en el tercer artista vivo más cotizado.
Y demostró que el mundo digital y el analógico se han fusionado.
Y se encuentran al mismo nivel en el mercado.
Los NFT son la prueba de que el sistema financiero global no necesita productos materiales para generar valor monetario.
El dinero en sí es un concepto abstracto.
Depende de que todo el mundo esté de acuerdo en pretender que hay valor en lo que llamamos dólares o euros.
Los NFT no han aparecido de la nada.
En 1975 los informáticos Whitfield Diffie y Martin Hellman inventaron la clave pública que revolucionó la criptografía.
La que permitió que se pudiera comprar con relativa seguridad en Internet.
David Chaum ideó el dinero digital.
Este llevó al avance decisivo: la cadena de bloques o Blockchain en el 2009.
Así, se garantiza el anonimato del comprador y el vendedor en las transacciones.
Con el blockchain nació la criptomoneda más famosa, el bitcoin.
Muchos analistas consideran que esto supondrá la reinvención del dinero.
Ahora veamos el contexto.
La banca tradicional se adapta como puede mientras cierra sucursales, despide a miles de empleados…
Y compite con un montón de Start- ups que ofrecen servicios fintech en el móvil.
Por ello, el Banco Central Europeo ha anunciado la creación del euro digital.
Para mantener la primacía del euro como método de pago en la Unión Europea.
Sin embargo, no será una criptodivisa.
Y estará respaldada por los gobiernos.
Nuestras existencias nunca habían sido tan virtuales como en este último año.
Durante la pandemia, nuestras vidas han transcurrido entre zoom, twitch, Amazon, Google y otros servicios de la red.
Muchos le han cogido aprensión a la calderilla y a los billetes manoseados.
Ahora preferimos acercar el móvil al terminal o enviar un Bizum.
Nos acercamos al final del dinero en efectivo.
Al principio, el bitcoin se usó para comprar artículos en los bajos fondos de la deep web.
Hoy en día, hasta el Corte Inglés ha creado su plataforma para comprar y vender criptomoneda.
Jack Dorsey es el Ceo de Twitter.
Hace poco subastó el primer tuit que inauguró la red social en el 2006.
Cinco palabras. A medio millón por palabra.
La puja hizo que Dorsey se convirtiese en el escritor mejor pagado de la historia al convertir su tuit en NFT.
Este sería el relato que surge de Silicon Valley.
Nunca ha habido un mejor momento para ser artista.
Solo te hae falta un ordenador, un estudio de grabación y una cámara o Smartphone.
La distribución es gratuita, se llama Internet.
Lo cierto es que en la era del libre acceso a mucho contenido, cada vez queremos pagar menos por los productos.
Ahora, con los NFT, surgen nuevas fuentes de ingresos.
Veremos si benefician a unos pocos y empobrecen a muchos o acaba ocurriendo lo contrario.