PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM

PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM

By TIM BENIYORKTechnology
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PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM episodes

  • CONTRA LA SUPUESTA NUEVA EDUCACION
    Una crítica razonada de la pedagogía oficial y una reflexión profunda sobre la educación
    Contra la nueva educación pretende ejercer una crítica racional y razonada a una pedagogía oficial que desprecia el conocimiento y la cultura y apuesta, en opinión del autor, por la felicidad ignorante y la empleabilidad de ocasión.
    El autor examina de forma mordaz los principales dogmas pedagógicos posmodernos, y elabora una defensa apasionada, pero no pasional, de la instrucción pública como motor de una sociedad avanzada, idealmente meritocrática y con una sólida base ética que ampare el derecho de todos al ascenso social.
    Desde su condición de músico, profesor y ciudadano, Alberto Royo se muestra decidido a presentar batalla, consciente de que sus planteamientos no discurren con viento a favor sino que suponen, hoy, casi un acto subversivo, una provocación.
    12 min
  • EL DISCURSO DEL GRAN DICTADOR
    "Lo siento.
    Pero... yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o
    gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los
    demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la
    buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos
    perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las
    matanzas.
    Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia,
    nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos
    demasiado, sentimos muy poco.
    Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.
    Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La
    verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos
    nosotros.
    Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños,
    víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les
    digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que
    temen seguir el camino del progreso humano.
    El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el
    Hombre exista, la libertad no perecerá.
    Soldados:
    No os entreguéis a ésos que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis
    que hacer, qué decir y qué sentir.
    Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos
    inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina.
    Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el
    odio. Sólo los que no aman odian, los que nos aman y los inhumanos.
    Soldados:
    No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios no está en un
    hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres..." Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de
    crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa
    aventura.
    En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y
    noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de
    esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los
    dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a
    luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
    Luchemos por el mundo de la razón.
    Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.
    Soldados:
    En nombre de la democracia, debemos unirnos todos."
    5 min
  • DONALD TRUMP, PRESIDENTE DE USA
    La llegada de Trump a la Casa Blanca supone un espaldarazo a la América de las cuatro erres: rancia, racista, religiosa y reaccionaria;
    Pero es además la victoria del odio y de la división, porque Estados Unidos queda partido en dos mitades y muy enfrentadas.
    Por no hablar del efecto dominó que puede provocar este éxito del modelo Trump, populista, agresivo y mentiroso, que podría repetirse en otros países como Francia, que tiene elecciones en menos de un año y donde Marine Le Pen ya se frota las manos. Estará pensando en un “sí, se puede”, pero en clave muy distinta de la que conocíamos hasta ahora.
    De repente, llegan informaciones sobre cientos de personas cantando "odiamos a los musulmanes, odiamos a los negros" (base: 'Enjoy the Silence') en una concentración de simpatizantes del candidato republicano. De repente, llegan tuits con madres y padres debatiendo sobre la mejor manera de contarle a sus hijas que alguien que no tiene el más básico respeto por ellas como seres humanos ha contado con el apoyo incondicional de millones de personas. Que ser un abusón está mal y nunca compensa, salvo cuando está perfectamente bien y joder si compensa. De repente, ni un solo chiste sobre 'Black Mirror' tiene gracia, ni una sola foto sobre la tarta sigue siendo divertida, ni un solo experto encuentra una razón medianamente digna para abrir la maldita boca y ni una de las ideas románticas que tenías sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes se sostiene. Estados Unidos ha votado odio y violencia, y ha votado en masa.
    Hoy es el primer día de la era post-sondeos y encuestas electorales. Estuvo bien mientras tenían sentido, en serio, pero los medios de comunicación, heridos de muerte tras el Brexit y rematados hace unas horas, ya no pueden pronosticar nada en una Era de las Llamas que se articula en tiempo real. O sea, los racistas han salido a cantar a las calles, cuando se nos prometió que no había posibilidades serias de que eso ocurriese en nuestra bella y joven realidad, tan distinta a la distopía que pintaba el vendedor de serpientes. Hoy es el fin de la inocencia: los racistas han cantado y todos, nos guste o no, hemos cambiado para siempre. No importa donde hayamos nacido o en qué país vivamos. Las consecuencias del 8 de noviembre de 2016 son ya un desastre a escala global.
    La única opción posible para salir ilesos de esto era una derrota aplastante del trumpismo. La clase de paliza ejemplarizante que obligase a reestructurar el partido que lo hizo posible, frenara la hemorragia de su anti-discurso a nivel interno y evitase un contagio en la extrema derecha populista de Europa. Las primeras horas del recuento ya hicieron imposible cualquier victoria en ese sentido: el mundo está profundamente roto, los cortafuegos han fallado, el rechazo furibundo a la clase política y el establishment que permitieron una depresión económica tan monstruosa como la que (en términos históricos) acabamos de vivir ha impactado, por fin, contra el sistema en este año de Nuestro Señor. 2016 como el momento concreto en que nos encomiamos a una tirada de dados, o decidimos probar qué se siente al colocar nuestro destino bajo la benevolencia de monstruos.
    Sin embargo, por muy sencillo que resulte culpar de todo esto al año que nos ha tocado vivir (como si se tratase de una broma pesada e inevitable del destino), por muy tranquilizadores que resulten los intentos de enmarcarlo todo en una narrativa de Los Límites vs. El Mainstream, por mucho peso que hayan tenido las circunstancias económicas y el voto de castigo... La oscura, terrible realidad de estas elecciones es otra. Norteamérica ha corrido a abrazar el machismo y la xenofobia medular de un candidato apoyado explícitamente por el Ku Klux Klan, demostrando que ambas siguen siendo fuerzas motrices en una sociedad que, definitivamente, no es como le gustaba pensar que era. ¿Cuánto pueden odiar los estadounidenses a sus vecinos? ¿Y, exactamente, cómo de intensa es la fuerza con la que detestan a las mujeres? No son preguntas retóricas o exageraciones pesimistas. Ya no lo son, nunca más.
    Desde el Año Uno de la flamante administración que se enorgullece en construir muros y agarrar a seres humanos por el coño, un saludo para todos esos intelectuales e insignes progresistas españoles que han señalado la similitud entre los dos candidatos, cuando no han simparizado directamente con Trump. Esperamos que, junto a todos nosotros. disfruten de los próximos cuatro años, en los que América (y el resto del mundo con ella) volverá, sin duda, a ser grande otra vez. Como antes de que las sufragistas y los negros lo arruinasen todo. Vaya ironía.
    6 min
  • SENTADO SOBRE LOS MUERTOS MIGUEL HERNÁNDEZ
    SENTADO SOBRE LOS MUERTOS
    Sentado sobre los muertos
    que se han callado en dos meses,
    beso zapatos vacíos
    y empuño rabiosamente
    la mano del corazón
    y el alma que lo sostiene.
    Que mi voz suba a los montes
    y baje a la tierra y truene,
    eso pide mi garganta
    desde ahora y desde siempre.
    Acércate a mi clamor,
    pueblo de mi misma leche,
    árbol que con tus raíces
    encarcelado me tienes,
    que aquí estoy yo para amarte
    y estoy para defenderte
    con la sangre y con la boca
    como dos fusiles fieles.
    Si yo salí de la tierra,
    si yo he nacido de un vientre
    desdichado y con pobreza,
    no fue sino para hacerme
    ruiseñor de las desdichas,
    eco de la mala suerte,
    y cantar y repetir
    a quien escucharme debe
    cuanto a penas, cuanto a pobres,
    cuanto a tierra se refiere.
    Ayer amaneció el pueblo
    desnudo y sin qué comer,
    y el día de hoy amanece
    justamente aborrascado
    y sangriento justamente.
    En su mano los fusiles
    leones quieren volverse:
    para acabar con las fieras
    que lo han sido tantas veces.
    Aunque le faltan las armas,
    pueblo de cien mil poderes,
    no desfallezcan tus huesos,
    castiga a quien te malhiere
    mientras que te queden puños,
    uñas, saliva, y te queden
    corazón, entrañas, tripas,
    cosas de varón y dientes.
    Bravo como el viento bravo,
    leve como el aire leve,
    asesina al que asesina,
    aborrece al que aborrece
    la paz de tu corazón
    y el vientre de tus mujeres.
    No te hieran por la espalda,
    vive cara a cara y muere
    con el pecho ante las balas,
    ancho como las paredes.
    Canto con la voz de luto,
    pueblo de mí, por tus héroes:
    tus ansias como las mías,
    tus desventuras que tienen
    del mismo metal el llanto,
    las penas del mismo temple,
    y de la misma madera
    tu pensamiento y mi frente,
    tu corazón y mi sangre,
    tu dolor y mis laureles.
    Antemuro de la nada
    esta vida me parece.
    Aquí estoy para vivir
    mientras el alma me suene,
    y aquí estoy para morir,
    cuando la hora me llegue,
    en los veneros del pueblo
    desde ahora y desde siempre.
    Varios tragos es la vida
    y un solo trago es la muerte.
    4 min
  • ES UNA TARDE CENICIENTA Y MUSTIA ANTONIO MACHADO
    Es una tarde cenicienta y mustia,
    destartalada, como el alma mía;
    y es esta vieja angustia
    que habita mi usual hipocondría.
    La causa de esta angustia no consigo
    ni vagamente comprender siquiera;
    pero recuerdo y, recordando, digo:
    —Sí, yo era niño, y tú, mi compañera.
    *
    Y no es verdad, dolor, yo te conozco,
    tú eres nostalgia de la vida buena
    y soledad de corazón sombrío,
    de barco sin naufragio y sin estrella.
    Como perro olvidado que no tiene
    huella ni olfato y yerra
    por los caminos, sin camino, como
    el niño que en la noche de una fiesta
    se pierde entre el gentío
    y el aire polvoriento y las candelas
    chispeantes, atónito, y asombra
    su corazón de música y de pena,
    así voy yo, borracho melancólico,
    guitarrista lunático, poeta,
    y pobre hombre en sueños,
    siempre buscando a Dios entre la niebla.
    2 min
  • VOLVERAN LAS OSCURAS GOLONDRINAS BECQUER
    Volverán las oscuras golondrinas
    de tu balcón sus nidos a colgar,
    y otra vez con el ala a tus cristales,
    jugando, llamarán.
    Pero aquéllas que el vuelo refrenaban
    tu hermosura y mi dicha a contemplar,
    aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
    ésas .... ¡no volverán !
    Volverán las tupidas madreselvas
    de tu jardín las tapias a escalar
    y otra vez a la tarde aún más hermosas
    sus flores se abrirán.
    Pero aquéllas cuajadas de rocío,
    cuyas gotas mirábamos temblar
    y caer como lágrimas del día...
    ésas... ¡no volverán !
    Volverán del amor en tus oídos
    las palabras ardientes a sonar,
    tu corazón de su profundo sueño
    tal vez despertará.
    Pero mudo y absorto y de rodillas
    como se adora a Dios ante el altar,
    como yo te he querido...,desengáñate,
    nadie así te amará .
    Gustavo Adolfo Bécquer Poeta español. 1836(Sevilla)-1870 (Madrid)
    2 min
  • IMAGINA JOHN LENNON
    Imagina que no hay Cielo,
    es fácil si lo intentas.
    Sin infierno bajo nosotros,
    encima de nosotros, solo el cielo.
    Imagina a todo el mundo.
    viviendo el día a día...
    Imagina que no hay países,
    no es difícil hacerlo.
    Nada por lo que matar o morir,
    ni tampoco religión.
    Imagina a toda el mundo,
    viviendo la vida en paz...
    Puedes decir que soy un soñador,
    pero no soy el único.
    Espero que algún día te unas a nosotros,
    y el mundo será uno solo.
    Imagina que no hay posesiones,
    me pregunto si puedes.
    Sin necesidad de gula o hambruna,
    una hermandad de hombres.
    Imagínate a todo el mundo,
    compartiendo el mundo...
    Puedes decir que soy un soñador,
    pero no soy el único.
    Espero que algún día te unas a nosotros,
    y el mundo será uno solo.
    John Lennon - Imagine - Imagina
    2 min
  • El pasado era una mierda
    No es poca la gente –incluso gente muy joven– que sustenta la idea de que existió un tiempo en el pasado donde la gente vivía felizmente, hasta libremente, en una especie de mundo bucólico y sencillo sin las preocupaciones, presiones y condicionantes del presente. Unos pocos (cada vez menos) siguen creyendo que todo tiempo pasado fue mejor, mientras otros consideran que en algún punto de nuestra historia existió una época dorada, un paraíso terrenal estropeado por nosotros mismos, por nuestra codicia, nuestra cerrazón o nuestra maldad. Algunos aprovechan para arrimar el ascua a su sardina política, tratando de asimilar ese periodo arcádico a algún momento del pasado en que sus ideas eran dominantes; la mayoría, se limitan a referirse a él como un modelo ideal hacia donde deberíamos caminar, pero no lo hacemos por ambición, ceguera y orgullo.
    Disiento profundamente de todos ellos. Más allá de vanos idealismos, el pasado era un lugar donde ni tú ni yo querríamos permanecer más de una semana, en plan turista temporal, ni por asomo. Ni por broma, vamos. El pasado era un lugar horrible para vivir, un tiempo de mugre, piojos, dolor de muelas, tiranía, superstición, ignorancia, plagas, niños muertos y mamás adolescentes muertas con ellos. El pasado era una mierda.
    Vidas breves.
    Hasta la llegada de la medicina moderna, la tasa de mortalidad infantil en todo el mundo oscilaba entre el 20% y el 30%, llegando al 40% en épocas de hambruna, guerra o plaga. Estas cifras se mantuvieron así hasta entrado el siglo XX en lugares de orden social tradicional donde la ciencia médica tardó en penetrar. Las causas más frecuentes eran las infecciones otorrinolaringológicas, la difteria, el sarampión, la viruela y la rubéola, con ayuda de la anemia. Me gustaría que reflexionaras un instante sobre esta cifra. Uno de cada cinco niños nacidos vivos no llegaba a la adolescencia en el mejor de los casos, y normalmente uno de cada tres. Esta es una cifra peor que la del peor infierno del Tercer Mundo presente, donde al menos llega algo de penicilina y algunas vacunas de vez en cuando.
    Vamos a expresarlo gráficamente. Toma una hoja de papel y escribe en ella los nombres de diez niños que conozcas. Ahora tacha dos. O tres. O hasta cuatro, en un año malo. Ese era el riesgo de nacer hasta aproximadamente la segunda mitad del siglo XIX en el mundo más desarrollado, y mediados del XX en el resto. Un motivo central de la tendencia a tener muchos hijos presente en todas las culturas es que al menos un porcentaje de ellos sobrevivieran para mantenerte cuando fueras viejo, antes de que existieran las pensiones de la Seguridad Social.
    Si lograbas sobrevivir a estas tasas de mortalidad infantil, causadas por la poca diversidad y seguridad alimentaria, la falta de higiene y asepsia y la ausencia de antibióticos y vacunas, entonces era posible que llegaras a vivir hasta los 60 o 70 años; incluso, en algunos casos, hasta avanzada edad. Pero si eras chica, tus probabilidades de que tal cosa sucediera sufrían un nuevo hachazo: las probabilidades de morir en el parto oscilaban entre el 1% y el 40%, normalmente de hemorragia, obstrucción o fiebre puerperal, cuando no de aborto casero. Esto es, a partir de los 12 o 13 años, en cuanto llegaba la pubertad, porque eso de empezar a reproducirse con 18 o más años es otra modernez, una excepción en la historia humana que habría hecho mearse de risa a nuestros antepasados. Menudas viejas, dirían.
    Hablando de chicas, el pasado fue un mal momento para nacer con una raja entre las piernas. Ya te digo yo que esas idílicas sociedades matriarcales bajo la tutela de la diosa Gaia que pretenden algunas (y algunos) jamás existieron. En las menos patriarcales y machistas de todas, a lo mejor que podías aspirar era a pudrirte a la misma velocidad que tus hermanos, pero además, pariendo hijos. Lo más normal es que fueses alguna clase de propiedad de los hombres de tu familia, en distintos grados de sumisión. No hay ningún indicio de que las amazonas fuesen mucho más que una fantasía erótica de los escritores griegos, inspirada en mujeres guerreras –de eso siempre ha habido en mayor o menor medida–, pero jamás hubo ninguna sociedad amazónica. Y la diosa esa tan enrollada, según donde te pillase, igual esperaba que le sacrificases algún hijo. O hija.
    Si sobrevivías a la infancia y no te mataba la guerra o la peste o la fiebre puerperal o cualquier mal aire, es posible que vivieras un buen puñado de años. Cómo los vivirías es otra cuestión.
    Piojos, malaria, tos sangrienta y dolor de muelas.
    Se oye con frecuencia que la caries es una enfermedad de la civilización, vinculada a las dietas que asumimos cuando inventamos la agricultura y nos sedentarizamos. Es cierto que la agricultura y la sedentarización, aunque dieron lugar a las civilizaciones, fueron una muy mala idea para quienes las padecieron: la esperanza de vida media de 33 años que habíamos gozado cuando éramos nómadas, en el Paleolítico Superior, colapsó a menos de 30, más bien 25 o 28 y a veces 18, como en la Edad del Bronce. Es incluso probable que las poblaciones nómadas tuvieran que ser sometidas y sedentarizadas por la fuerza, como siervos o esclavos agrícolas, a manos de los aspirantes a convertirse en reyes y emperadores. Otros creen que el proceso pudo ser más voluntario, cambiando una mayor seguridad en el suministro alimentario por un empobrecimiento se su variedad y una menor esperanza de vida. Ocurriera como ocurriese, hacinarse en esas marismas insanas que llamamos tierras fértiles empeoró la mortalidad y la calidad de vida de casi todo el mundo, hasta aproximadamente el siglo XX.
    Pese a ello, la caries no es estrictamente una enfermedad de la civilización relacionada con esta menor variedad alimentaria de las comunidades sedentarizadas, como se ha dicho muchas veces. Y no lo es porque está presente en numerosos cráneos recuperados de periodos anteriores, como el Paleolítico; incluso se ha encontrado en dientes del neandertal. Sin embargo, su incidencia era mucho menor. La caries, ciertamente, se multiplicó y agravó enormemente durante el Neolítico, con la agricultura y la sedentarización.Y nadie sabía cómo combatirlas, porque para comprender la necesidad de la higiene bucal (en realidad, de cualquier clase de higiene) hay que comprender primero la teoría de los gérmenes. La única posibilidad era arrancar el diente, pero quedarse desdentado en aquellos tiempos tampoco era una idea muy buena, así que muchas veces se retrasaba hasta que dejaba de doler, conduciendo a infecciones maxilares mucho más severas. La historia de la humandidad es una historia de gente desdentada, con constantes dolores de muelas y graves abscesos faciales, a la que el aliento le olía peor que una alcantarilla. Sin analgésicos, ni antibióticos, ni nada parecido a la cirugía dental y maxilofacial contemporánea.
    Nómadas o sedentarios, los piojos vienen acompañándonos desde que surgimos, y despiojarse mutuamente ha sido una de las actividades familiares y sociales más corrientes hasta el surgimiento de los actuales tratamientos quimicos. La familia que se despioja unida permanece unida, o algo así. El caso es que hemos vivido siempre comidos por los piojos, al menos en los lugares con pelo abundante; llamamos ladillas a los que se dan en el vello púbico. Para terminar de arreglarlo, la invención de la ropa permitió la evolución y especialización de una tercera clase de estos parásitos, el piojo corporal, que se nos come de cuello a pies. A diferencia de los dos primeros, incapaces de transmitir ninguna enfermedad en particular más que las molestias cutáneas asociadas a su presencia (picor, irritación, con consecuencia de insomnio y debilidad), este último es un vector conocido del tifus, la fiebre de las trincheras y la borreliosis. Las pieles y ropas resultaron ser un gran avance para... las epidemias.
    Otra consecuencia perversa de la sedentarización fue el surgimiento de la tuberculosis, en este caso gracias a un bacilo frecuente en la ganadería. Probablemente se trate de la primera enfermedad de que tuvimos consciencia como un estado específico: en Egipto ya tenían hospitales especializados en su tratamiento allá por el 1.500 a.C. Con dudoso éxito, pues parece que tanto el faraón Akenatón como su esposa Nefertiti murieron por causa de la tisis, su nombre tradicional en castellano; si unos emperadores considerados como dioses morían así, puede imaginarse lo que esperaba al pueblo llano. En la India, los brahmanes tenían prohibido casarse con ninguna mujer cuya familia tuviera un historial de tuberculosis, lo que tampoco resultaba muy eficaz. En Europa, el tratamiento más avanzado consistía en una imposición de las manos del rey, con el resultado que cabe suponer. Paracelso, en otra de sus chaladuras –el mérito de Paracelso no está en lo que creó, sino en lo que destruyó: las supercherías aún mayores de su antepasado Galeno, el de las sangrías–, opinaba que la tuberculosis se debía a algún órgano incapaz de cumplir adecuadamente sus funciones alquímicas, ni más ni menos. Durante el siglo XIX, la llamada Peste Blanca se comía a las jovencitas y no pocos jovencitos y no tan jovencitos por millones, dando lugar a uno de los temas más característicos en el Romanticismo. Tuvo que venir Robert Koch a decirnos que se trataba de un microbio, y únicamente entonces fuimos capaces de combatirla.
    La malaria es otra vieja compañera, sólo recientemente erradicada en los países desarrollados, vinculada también a las aguas estancadas y sus mosquitos, los campos de cultivo y la sedentarización. En la Roma clásica, la malaria, la tuberculosis, el tifus y la gastroenteritis se ventilaba cada año a unos 30.000 ciudadanos en los meses enfermizos de julio a octubre. Por no mencionar la tiña (foto de la derecha) u otros males comunes (e incurables) en su tiempo, incluyendo, por supuesto, las enfermedades venéreas de la Antigüedad, que ya te puedes imaginar cómo iba el tema.
    Las alternativas para nuestros antepasados eran simples. O permanecer como nómadas cazadores-recolectores, atrapados en el primitivismo Paleolítico y cada vez más rechazados y expulsados por las comunidades sedentarizadas, o sumarse a la sedentarización total o parcialmente, convirtiéndose en súbditos, cuando no siervos y esclavos, de las civilizaciones agrícolas y ganaderas en ascenso.
    26 min
  • YO SOY EL DIOS PODEROSO DE MIGUEL DE CERVANTES
    —Yo soy el dios poderoso
    en el aire y en la tierra
    y en el anchoXXI mar undoso
    y en cuanto el abismo encierra
    en su báratro44 espantoso.
    Nunca conocí qué es miedo;
    todo cuanto quiero puedo,
    aunque quiera lo imposible,
    y en todo lo que es posible
    mando, quito, pongo y vedo45.
    1 min
  • LOPE DE VEGA DESMAYARSE, ATREVERSE, ESTAR FURIOSO
    Desmayarse, atreverse, estar furioso,
    Áspero, tierno, liberal, esquivo,
    Alentado, mortal, difunto, vivo,
    Leal, traidor, cobarde y animoso;
    No hallar fuera del bien centro y reposo,
    Mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
    Enojado, valiente, fugitivo,
    Satisfecho, ofendido, receloso;
    Huir el rostro al claro desengaño,
    Beber veneno por licor suave,
    Olvidad el provecho, amar el daño;
    Creer que un cielo en un infierno cabe,
    Dar la vida y el alma a un desengaño:
    Esto es amor: quien lo probó lo sabe.
    Lope de Vega
    2 min

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