La leyenda de Neus y el Portell en Finestrat.
Nuestro entrañable Finestrat va sobrado de imaginario y de leyendas a su alrededor.
La más conocida gira en torno al Puig Campana, la montaña mágica.
Con el mítico gigante Roldán y su tajo en el paisaje al intentar salvar a su amada.
Pero también hay historias como las brujas de la Font del Molí.
Lugar, en donde se reunían y realizaban rituales ligados al agua y a la luna.
Ahora, para toda la corporación municipal de Finestrat, os relatamos esta leyenda tradicional ‘del poble’.
La leyenda de Neus y el Portell.
Érase una vez…una joven y bella campesina llamada Neus.
Aunque pobre, era muy buena de corazón.
Sus cabellos eran dorados como el oro y largos como un día de verano.
Las mejillas rojas y llenas como las fresas.
De figura esbelta y con formas armoniosas, como las de una diosa celestial.
Al menos, eso dice la web de turismo del ayuntamiento.
Neus vivía con sus padres: Josep y Ángela.
En un valle, a la umbría del Puig Campana.
Un lugar, repleto de pinos verdes, abundantes riachuelos y una gran variedad de animales salvajes.
No muy lejos de allí, vivía un joven, de nombre Cerivert.
Moreno, de cabellos negros como la oscuridad de una noche sin luna.
Y ojos marrones como si fueran miel de romero.
Las facciones de su cara eran perfectas y su cuerpo lucía esbelto como el adonis de una estatua.
Cerivert era el hijo del hombre más rico y poderoso de la comarca.
La mayoría de las tierras de los alrededores eran suyas.
Y vivía en un castillo de mármol y oro.
Cerivert estaba enamorado de Neus.
Por supuesto, los padres de la joven querían que su hija se casara con el rico y apuesto pretendiente.
En realidad, a Neus no le gustaba, pero tuvo que aceptar el casamiento, para no desilusionar a sus padres.
Un día, la bella joven estaba recogiendo almendras.
De pronto, por las montañas de ‘Els castellets’, apareció un gigante muy feo.
Era tuerto y tenía la cara llena de cicatrices.
Eran tan grande como el Puig Campana y más fuerte que el mismo Sansón.
Sin embargo, el gigantón tenía un corazón inmenso, comparable a la amplitud del mar.
Al ver a la joven Neus, quedó hechizado por su belleza.
Ella, en cambio, se horrorizó al ver a aquel gigante y salió corriendo.
Se refugió dentro de una cueva y esperó a que se marchara.
El gigante, de nombre Rondán, empezó a recitarle unos preciosos versos.
Neus, sorprendida por su romanticismo, salió del escondrijo y no se dejó llevar por las apariencias.
Aquel enorme ser tenía un corazón gigante y acabó enamorada de él.
La noticia llegó a oídos de Cerivert.
El marido enfureció y juró vengarse por esta infidelidad.
Con los cuernos recién estrenados, contrató los servicios del brujo Calegás.
Este hechicero tenía unos ojos saltones, una nariz picotuda y unas mejillas flacas y huesudas.
Si figura era alargada como la de una serpiente.
El brujo formuló su maleficio:
Cuando el último rayo de sol, del último día del año, se refleje en la preciosa cara de Neus…está morirá de un ataque al corazón…así queda dicho.
Rondán se enteró de que habían lanzado esa maldición contra su amada Neus pero decidió no decirle nada.
Y aprovechar los últimos instantes junto a ella en el valle del Realet.
Hasta que llegó la hora del fatídico día.
Neus enfermó y cayó mareada sobre la cama más grande de la masía.
El sol empezaba a esconderse por detrás del Puig Campana y Rondán se desesperó.
Su amor iba a morir y él no podía hacer nada.
Cuando el último rayo de sol, iba a desaparecer de la cara de Neus, Rondán alzó una enorme espada…
Y golpeó en el Puig Campana, abriendo su característico Portell o hueco.
Para que la vida de Neus, no se apagara.
No fue suficiente.
A los pocos minutos, el amor de su vida se desvaneció para siempre.
El apenado Rondán se adentró en el Mediterráneo y… se ahogó.
Antes de su último suspiro…juró no volverse a enamorar en otras vidas y… se arrancó el corazón para tirarlo al mar.
Los marineros de Finestrat que pasan por allí, aún dicen que escuchan su lamento…
El de una voz que les advierte: No os enamoréis nunca…nunca.
Dedicamos la adaptación de esta leyenda tradicional para la actual corporación del ayuntamiento de Finestrat.
Y a su alcaldesa Nati Algado Sellés.
De parte de vuestros vecinos: José Félix Felipe de Pablo, pintor de los castillos de España y restaurador.
Y de Juan Félix Ferriz.
Dos enamorados de esta tierra mágica de leyendas.