EN ENIGMA DE LOS ALUMNOS SUPERDOTADOS
El día a día en el mundo de la educación es complejo
Hemos de dar una solución posible a la diversidad.
En este vídeo hablaremos del enigma de los superdotados.
Dos o tres de cada cien personas piensen y sienten de manera diferente al patrón general.
Discurren, aprenden y procesan más rápido.
Son mentes excepcionales...
Capaces de desarrollar una actividad neuronal muy intensa.
Los neurobiólogos lo llaman: Cerebro en llamas.
Una idea les conduce a otra idea y esta a otra.
Así van creando ramificaciones.
Pero eso no es todo.
Sienten también de manera distinta..
Suelen poseer una alta sensibilidad emocional.
No hay que generalizar.
Cada persona, tiene su propia personalidad.
Ahora veamos...resolvamos estas dos preguntas
¿Ser superdotado es una fortuna o una desgracia?
Y sobre todo...¿Qué es la inteligencia?
En la infancia, las personas con altas capacidades intelectuales pueden tener un grado de desarrollo mental que va cuatro o cinco años superior a su grupo de edad.
Un progreso que se asienta en un fondo emocional, no lo olvidemos, tan vulnerable..como el resto de los niños.
Si no más.
Cuesta detectar esta particularidad.
A menudo su aparente desgana escolar les lleva en mucho casos a ser diagnosticados erróneamente con un trastorno de déficit de atención.
Es un hecho que al menos el 2% de la población mundial está capacitada para alcanzar los 130 puntos en los test de inteligencia.
En el curso 2015-2016 ascendió a más de 23.000 el número de alumnos superdotados en España.
No es fácil identificarlos.
Hay que olvidarse del arrollador chico triunfador líder de la clase y fijarse más bien en aquella alumna despistada, abstraída en sus pensamientos...
Aquella estudiante que discute con su profesor sobre lo que no le parece razonable.
Este perfil de alumnado no tiene que ver solo con el buen rendimiento escolar.
Cada vez el sistema educativo intenta adaptarse para acoger al alumnado superdotado.
Su fuerte son lás áreas intelectual y verbal.
Abominan de la repetición y la rutina.
Los estudios de la asociación internacional de superdotados Mensa...
confirman una prevalencia mayor de las enfermedades asociadas al estrés y la ansiedad entre las personas con alto cociente intelectual.
Veamos un caso:
Un alumno con una capacidad de sintetizar muy grande.
Que le permite retener información y encontrar conexiones entre datos separados.
La media posee una memoria muy buena y facilidad para los idiomas.
Sin embargo, la superdotación no les evita que puedan tener problemas en el aprendizaje: discalculia, dislexia para los números, etc.
En España tenemos el caso de Ramón Campayo.
Campeón del mundo de memoria en nueva ocasiones.
Con más de 190 de CI, este hombre puede leer 2.500 palabras por minuto y memorizar 124 números en 4 segundos.
Confiesa que el secreto está en la técnica y el ejercicio memorístico. Todo se entrena y tiene más peso en el resultado que su capacidad innata.
Cuando compite, el voltaje de su actividad neuronal se le dispara hasta los 42 grados de temperatura.
A veces va al médico porque sufre la fiebre de la inteligencia.
Otro aspecto a destacar es que muchos expertos sostienen que las altas capacidades conllevan fragilidad emocional.
Sufrimiento.
Sensación de inadaptación permanente.
Y grandes dificultades para seleccionar, gestionar y organizar la ingente información que reúnen.
Suelen tener un particular compromiso con la justicia y la solidaridad.
Son frecuentes las parejas formadas por personas con altas capacidades.
Hay que enseñarles a gestionar sus emociones. Como con el resto de alumnado.
Suelen cuestionar su valía, soportan mal los motes y pueden ser víctimas de un afán perfeccionista que les conduce a la frustración.
Comprenden fácilmente conceptos abstractos.
Disponen de un elaborado sentido del humor.
Y de una percepción sensorial de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto más acusada de lo normal.
Para atender a este tipo de alumnado no basta con colmar sus necesidades intelectuales.
Hemos de combinar técnicas de inteligencia emocional: que desarrollen la empatía y la asertividad hacia los demás.
Buscar su bienestar anímico.
La inteligencia es una herramienta para la vida.
La razón no da la felicidad.
De la misma manera que ser alto no te convierte en mejor jugador de baloncesto ni en mejor persona.
Muchos expertos en recursos humanos aconsejan no incluir el CI en los currículos.
Esto nos aboca a una reflexión.
Por qué la gente que acepta con naturalidad las diferencias en la estatura, el pelo o el color de los ojos, y aplaude a los deportista de élite soporta mal que otros tengan mayor capacidad intelectual.
Pasemos a la siguiente cuestión: ¿Qué es la inteligencia?
No hay un criterio unificado sobre la superdotación.
Ni tampoco un protocolo de actuación escolar común a todas las comunidades autónomas españolas.
Ser más inteligente no te convierte en mejor persona.
Pero un alumno superdotado bien dirigido sí que acaba siendo premiado por la sociedad.
Por ejemplo, hay niñas que tienen oído absoluto.
Una habilidad rara que aparece en una entre 10.000 personas.
Quien la posee identifica una nota aislada sin necesidad de referirla a una escala musical.
Para ellos, ponerle nombre a una nota es casi tan fácil como identificar un color.
Bach, Beethoven o Mozart tenían oído absoluto.
Se dice de Mozart que de niño gritó:
¡Sol sostenido! al oír el gemido de un cerdo.
Sin embargo, el oído absoluto no es una capacidad natural de todos los grandes músicos.
En resumen, ¿Cómo identificamos a un superdotado?
Al comparar su desarrollo, en sus primeras etapas, con otros niños de su edad, va más adelantado en varios aspectos: comenzó a andar antes, a hablar...
Es más precoz.
Tiene muy buena memoria.
Aprende con facilidad y demuestra curiosidad.
Su lenguaje es preciso y rico.
Se aburre en la clase tradicional.
Muestra un especial interés por temas concretos.
Tiene muy desarrollado el sentido de la justicia.
Muestra una especial sensibilidad sensorial.
Su forma de razonar y relacionar conocimientos llama la atención respecto a su edad cronológica.
¿Cuándo intervenir?
Es imprescindible consultar con un equipo profesional que nos asesore.
La regla de oro. No le fuerces, no le frenes...
Sigue el ritmo que marque el alumno. Es el que necesita.
Hoy por hoy sabemos que el éxito se debe en un 70% a factores emocionales y sólo el 30% restante a factores cognitivos.