Las nuevas superzapatillas son como la escudería de la F1 en el atletismo
Parece que se ha desatado la fiebre por adquirir estas super zapatillas en el atletismo.
De hecho, sus precios se han disparado hasta superar los 550 euros.
Son zapatillas dotadas de placas de carbono y espumas de tecnología avanzada.
Y se han convertido en la última obsesión de los atletas de élite.
Estas superzapas han catapultado muchos de los últimos récords que se han roto en la prueba de maratón.
Hace medio siglo ocurrió algo similar con la innovación de las pértigas de fibra de vidrio y carbono.
Ahora, las nuevas zapatillas para las carreras de fondo, han sacudido al rey de los deportes.
Se dejan notar en el rendimiento del atleta y en las fases de recuperación.
El efecto de las placas de carbono tiene mucho que ver en esto.
Con estas superzapas la forma de correr es distinta.
Ya no interviene tanto la musculatura del pie, ahora lo solventa la zapatilla.
Por lo tanto, optimiza mucho el rendimiento porque la carga termina siendo inferior.
La amortiguación que ofrecen es decisiva en una carrera.
En cada impacto hay una pérdida de energía y un daño, con destrucción de hematíes, células rojas, en cada zancada.
Las superzapas recuperan parte de esa energía y la dirigen en el sentido de la carrera.
Disminuyen el sentido vertical del vector y modifican el ángulo del tronco.
La compañía Nike fue pionera en la tecnología de estas superzapas.
En 2016 desarrollaron la placa de carbono como uno de sus componentes.
El resto de marcas sigue su estela.
Adidas reaccionó rápido, y se le unieron Asics, New Balance, Puma…
Todos emprenden una rápida carrera tecnológica para hacerse con el mayor número de récords mundiales en diferentes distancias.
En distancias cortas de hasta 800 metros, no se ha notado tanto su impacto.
Donde deja sentir su tecnología es en las carreras de fondo sobre asfalto.
Algunos creen que las superzapas, unidas siempre a un entrenamiento, dieta y ejercicio adecuado, han mejorado las marcas del maratón en dos minutos.
Hay una descarga en el impacto, que es lo que fatiga en las carreras de fondo.
Sin embargo, el efecto de las superzapas no es el mismo en todos los atletas.
Ayuda mucho a los corredores con una zancada poco reactiva.
A los que tienen una zancada más elástica, no les ayuda tanto.
El grosor de la parte posterior te impulsa hacia arriba, te hace levantar las rodillas y no talonas tanto.
Ese impulso se aprecia en la parte final de las carreras, cuando clavas.
Esta nueva tecnología permite rediseñar los entrenamientos.
En definitiva, las superzapas proporcionan: un aumento de la reactividad en el contacto con el suelo.
Un efecto rebote que conlleva un despegue más eficaz.
Ahorro energético y una mejor estabilidad en todas las fases de la pisada.
Por último, favorece la recuperación tras el esfuerzo.
La verdad es que Nike lleva la delantera en cuanto a récords mundiales de maratón, tanto en su categoría masculina como femenina.
Muchos mánagers prefieren a atletas que corren con Nike.
Aunque su gran adversario, pisándole los talones, sigue siendo Adidas.
Son las dos escuderías más potentes en esta fórmula 1 del atletismo.
En resumen, tener unas superzapas es como conducir el mejor coche del circuito.
Pero lo importante siempre será, contar con un buen piloto.
Entrenado, disciplinado y mentalizado.