La reina Xerifa mora, la que mora en la Almería,
dice que tiene deseo de una cristiana cautiva.
Los moros como la oyeron, de repente se partían:
de ellos se íban para Francia, de ellos para la Almería.
Se encuentran al Conde Flores que a la condesa traía,
libro de oro en la su mano, las oraciones leía
pidiendo al Dios del cielo que le diera hijo o hija,
para heredarle sus bienes, que herederos no tenía.
Ya matan al Conde Flores y a la condesa traían,
se la llevan de presente a la reina de Almería.