Hermosa monja de Fontevrault decidida a huir con su amante, un caballero galante y guapo.
La monja era sacristana y muy devota a la Virgen. Después de decir sus oraciones besaría los pies de la estatua de la Virgen y de un crucifijo colgado en la iglesia.
Antes de huir con el caballero, la monja fue a la estatua para despedirse. La Virgen comenzó a llorar y el Cristo crucificado liberó su mano de la cruz y golpeó a la monja.
La monja cayó inconsciente y fue marcada por la uña.
Las otras monjas la encontraron tendida en el suelo y el sacristán les contó lo que había sucedido.
Todos cantaban a Dios, dándole gracias por el milagro.