Así como Jesucristo, estando en la cruz, salvó a un ladrón, así su Madre libró a otro de la muerte."
Y, por ello, un gran milagro os diré de este aserto, que hizo Santa María; de un malhechor ladrón, llamado Elbo, que siempre en su oración se encomendaba a ella, y eso le salvó.