La leyenda cuenta que San Amador era un ermitaño habiendo vivido por aquí. Esta leyenda fue difundida por los benedictinos. Es lo más creíble. Sin embargo, otra leyenda más espectacular apareció a finales de la Edad Media, diciendo que Zaqueo, (rico publicano de Jericó casado con La Verónica del Evangelio) llegó con su familia a estos parajes, después de la muerte de Cristo. Allí tomó el nombre falso de Amator o Amadour. Una vez instalado, fundó un pequeño oratorio en una roca que más tarde sería llamada Roche d’Amadour (Roca de Amador, Rocamador), con una mezcla de términos entre la Roca