Siempre te va a convenir ir a tu ritmo, y no al ritmo de los demás, ya que si lo intentas y sobrepasas tu ritmo, con el tiempo te vas a cansar, y si vas muy despacio, te vas a aburrir. Recuerda que, para cosechar, primero tienes que sembrar. No te desesperes si tu éxito no es inmediato. Todo lleva su tiempo, y este tiempo implica tener paciencia.